EL CUYO, Tizimín.— Esta comunidad registra un rápido despunte en su vocación turística, y en opinión de personas que han sido testigos de su crecimiento, pareciera que el tiempo de inactividad que ocasionó la pandemia de Covid-19 le sirvió para reanudar actividades con más fuerza.

Evidencia de ello, indican, es la puesta en funcionamiento de hoteles que en poco tiempo se han ganado la preferencia de los turistas, tal es así que, pese a sus precios, son los más demandados.

Otros inversionistas han adquirido lo que eran casas veraniegas de la gente local para convertirlas en diversos establecimientos, desde restaurantes, bares, hostales, casas de descanso o centros de artesanías, entre otros.

Otro detalle que llama la atención es que ha crecido el número de extranjeros que se han establecido en el puerto, principalmente italianos y argentinos.

La presencia de los extranjeros que compran propiedades o terrenos ha favorecido que los ejidatarios aprendan a darle un alto valor a las tierras que venden, pues en la actualidad una propiedad no se vende en menos del millón de pesos, y si se ubica frente a la playa, el valor monetario es mucho más elevado.

Se habla que los extranjeros están comprando lotes de tierra en incluso 9 millones de pesos, especialmente las que están frente a la playa, con dimensiones de 10 metros de frente por 70 metros de fondo.

En la actualidad hay tres hoteles de gran tamaño, con servicios de lujo.

El Cuyo, en la mira de gente de Italia y Argentina

EL CUYO, comisaría de Tizimín.— En menos de cinco años el puerto ha desarrollado un gran potencial turístico, y después de la pandemia se incrementó incluso el número de residentes foráneos al grado que ya hay más de 500 extranjeros viviendo en la comunidad.

Los grandes inversionistas han construido hoteles en forma, mientras que otros han adquirido las casas veraniegas de la gente local para convertir en diversos establecimientos desde restaurantes, bares, hostales, casas de descanso, centros de artesanías entre otros.

Tanto los italianos como los argentinos son los que predominan más en El Cuyo, algunos han adquirido propiedades, ejidos y unos más rentan las casas de verano de gente de Tizimín y de Valladolid que solían acudir solo en temporadas vacacionales.

Los ejidatarios del puerto han aprendido a vender las tierras, ya que las propiedaes no bajan del millón de pesos, incluso la gente local dice que los extranjeros están comprando lotes de tierra en incluso 9 millones de pesos, especialmente las que están frente a la playa, con dimensiones de 10 metros de frente por 70 metros de fondo.

En la actualidad hay tres hoteles de gran tamaño, con servicios de lujo, que incluso son los más demandados por turistas extranjeros, en su mayoría europeos.

Aunque los porteños señalan que son aproximadamente 300 casas habitacionales que están en la zona veraniega que los residentes han convertido en establecimientos de comida, ropa, accesorios de pesca, hostales, cabañas entre otros.

Lo que más llama la atención es que la mano de obra de El Cuyo resulta insuficiente para laborar en los diferentes negocios que se han abierto, al grado que hoy en día emplean a gente de las comisarías aledañas, tanto de Moctezuma, Santa María, Samaria, Colonia Yucatán y también de Tizimín la cabecera, en oficios como albañiles, carpinteros, plomeros, pintores, afanadores, camaristas, meseros, cocineros y demás.

Tanto mujeres jóvenes como hombres de comisarías tienen un empleo seguro en el puerto, pero también hay residentes extranjeros que han traído a su propio personal.

La actividad turística para la gente local ha dado un giro drástico después de la pandemia pues indican que antes solo en temporada vacacional había movimiento de turistas locales y naciones, hasta que de pronto comenzaron a ver que era todo el año y cada fin de semana.

Aunque la misma gente es testigo de los grandes beneficios con la derrama económica y el aumento en la plusvalía de sus propiedades, también hay sus riesgos pues dicen que hay problemas con las drogas, factor inevitable por la cantidad de foráneos que radica en el puerto.

Lo cierto es que los extranjeros siguen llegando, adquiriendo propiedades y ejidos, fenómeno que ya llegó a las comisarías más cercanas, pues ya hay gente buscando comprar una fracción de tierra donde vivir y que no esté alejada de El Cuyo.

Hasta hace tres años cuando se hizo un censo, habían registrado alrededor de 250 residentes de Italia, Argentina, Estados Unidos y de Francia hoy esa cifra ya se rebasó, las familias ya tienen a sus hijos estudiando en las escuelas de la comunidad y otros trabajando de instructores de deportes playeros en el puerto.

Los porteños consideran que en las vacaciones de Semana Santa y las de verano, el puerto estará a reventar pues ya hay turistas que están reservando por adelantando y aún falta que llegue la gente que lo hace en cada temporada vacacional, se hospeda y pasa sus vacaciones en El Cuyo.— WENDY UCÁN CHAN

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