TZUCACAB.— La producción del ciervo rojo en el Centro de Desarrollo Tecnológico Tantakín, una especie originaria de Nueva Zelanda y de la que se aprovecha su carne y sus astas con permiso de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), se adaptó al clima desde su llegada en 1993.
Reinaldo Alejandro Hiuit Cuevas, promotor de la unidad pecuaria, informó que esta especie llegó a Tantakín en 1993 y ya se adaptó a las condiciones climáticas.
Los animales cuentan con sombra de los árboles malla sombra y tienen agua fresca disponible. En cuanto a su alimentación, consiste en pasto, ramón y waaxim, parecida a la de los bovinos.
La reproducción de los ciervos es muy buena y se les aplica sus vacunas para cuidarlos de las enfermedades.
Esta especie es muy susceptible a los parásitos y de manera constante se les controlan las garrapatas.
“Se aprovecha su carne y su cornamenta, muchos lo quieren como trofeo, para artesanías, entre otras cosas”, dijo Hiuit Cuevas.
La cría del ciervo rojo puede ser otra alternativa en la ganadería, ya que el productor solo tiene que contar con el permiso de la Semarnat para ingresar en la producción del ciervo rojo.— Martín Chac Bacab
