VALLADOLID.— Militares que hace unos días regresaron luego de estar tres meses en Guerrero apoyando en el combate a la delincuencia organizada, expusieron que temían no volver a ver su familia.
Al mismo tiempo, decidieron enfrentarse a enemigos que cuentan con armas de fuego, que en ocasiones superan a las suyas.
Hace tres meses, militares del XX Regimiento de Caballería Motorizado se fueron a Guerrero, en medio de un ambiente de tristeza de sus familias que acudieron al cuartel militar para despedirse de ellos.
El 30 de diciembre de 2024 los militares regresaron y en las puertas del cuartel militar, familias enteras les dieron la bienvenida con pancartas y aplausos.
Los militares no trabajaron los siguientes dos días, a fin de pasar con sus familias las fiestas de fin de año, de tal manera que el jueves se reincorporaron a sus funciones en el cuartel militar.
Soldados explicaron que el viaje de Valladolid a Guerrero les llevó casi dos días y se instalaron en el cuartel de un municipio de ese estado, desde donde fueron organizados para iniciar sus funciones en las regiones más difíciles donde se sabe que opera la delincuencia organizada.
Comentaron que todos los días desconocían si regresarían a no, pero les daba más miedo saber que quizá ya no volverán a ver a su familia.
Sin embargo, su responsabilidad y compromiso con el país es el factor determinante para salir y combatir a la delincuencia organizada, de acuerdo con las indicaciones que reciben de sus superiores.
Señalaron que cuando les correspondía algún día de descanso, no podían salir de las instalaciones militares, debido a que en la calle pueden ser identificados con facilidad y podrían ser atacados.
Todos los que realizaron el viaje regresaron y no se registraron bajas.
