VALLADOLID.— Los dos millones de pesos invertidos en la pasada administración, encabezada por el exalcalde Alfredo Fernández Arceo, en la construcción de un depósito de tratamiento de aguas residuales en el Bazar Municipal no sirvieron de nada, reportan usuarios de ese lugar.
A pesar de las deficiencias en la obra, la descarga y extracción de aguas negras continúa, lo que genera malos olores que afectan a los comensales tanto del lugar como de los restaurantes cercanos al centro de la ciudad.
En su momento, se explicó que la construcción de la planta de tratamiento tenía como objetivo evitar las constantes extracciones de aguas negras de las fosas sépticas. Sin embargo, aunque el proyecto fue inaugurado con bombo y platillo como una novedad para la zona, solo funcionó alrededor de dos meses antes de descomponerse.
Desde que dejó de operar, los locatarios del Bazar Municipal han expresado su inconformidad por los malos olores, pero no se ha tomado ninguna medida al respecto. Incluso, las extracciones de aguas negras se realizan alrededor de las nueve de la noche, cuando todavía hay clientes consumiendo alimentos en el lugar.
Sergio Castillo, dueño de un restaurante a unos metros del Bazar Municipal, señaló que la inversión en la planta de tratamiento fue inútil, ya que la extracción de residuos sigue realizándose y perjudica a los negocios cercanos.
Los locatarios piden a las nuevas autoridades atender el problema y verificar la situación, pues la imagen del Bazar Municipal y de los comercios vecinos está en riesgo.
Además, los clientes han manifestado su descontento por las condiciones sanitarias del lugar.
La planta de tratamiento se comenzó a construir en diciembre de 2022 y fue motivo de quejas de propietarios de hoteles cercanos pues el ruido molestaba a sus huéspedes.
La molestia escaló a tal grado que los empresarios pidieron la intervención del presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles en Yucatán, Juan José Martín Pacheco, para que sea mediador entre el Ayuntamiento de Valladolid, que encabezaba Alfredo Fernández Arceo; el gobierno del Estado o la Secretaría de Fomento Turístico.
Los trabajos cambiaron de horario, pero Fernández argumentó otros motivos, aunque, por la queja que hicieron pública los hoteleros, los calificó de “títeres, berrinchudos, hipócritas, egoístas, mediocres, ridículos, mentirosos, frustrados, soberbios y chantajistas”.
Ante ello, el Consejo Empresarial local que agrupa a cámaras empresariales y asociaciones de hoteles y restaurantes, exigió a Alfredo Fernández Arceo una disculpa pública, lo que nunca sucedió.
