Protesta de Greenpeace por la deforestación causada por el Tren Maya en la península de Yucatán

MÉRIDA.- La organización ambientalista Greenpeace difundió “Cinco escabrosas mentiras del Tren Maya que debes conocer”. En su listado hace referencia a la deforestación, la falta de rentabilidad a través de los recorridos turísticos y a los pocos beneficios en materia de transporte para las comunidades. A continuación, los cinco puntos.

1.“No va a talar ni un sólo árbol ni se va a dañar el ambiente”.

Más de 10 millones de árboles han sido talados sólo para abrir paso a la vía, sin contar la deforestación causada por la dinamita utilizada para extraer piedra caliza en distintos puntos de la península de Yucatán.

El tren ha fragmentado el ecosistema en sus 1,500 kilómetros de recorrido, afectando gravemente a especies en peligro de extinción como el jaguar. A esto se suma un contrato filtrado donde la empresa Tren Maya S.A. de C.V. solicita “controlar fauna nociva” mediante trampas, redes, dardos y costales, además de gestionar los cuerpos de animales atropellados.

Además,  “se han incrustado unos 15 mil pilotes gigantes que atraviesan el frágil suelo kárstico y están contaminando con óxidos el agua subterránea de cuevas y cenotes”.

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Después de haber suspendido las obras del tren maya, FONATUR, reanuda las obras, sin tener los documentos necesarios de impacto ambiental que respalden dicho proyecto afectando la el ecosistema del la región.

2. “Será un gran transporte público para las comunidades”.

Las estaciones del Tren Maya están ubicadas a distancias muy largas de las poblaciones, algo parecido a lo que sucede con los aeropuertos. Se requiere forzosamente usar vehículo para llegar a ellas.

 “Están pensadas de esa manera porque alrededor de ellas se busca edificar nuevos desarrollos inmobiliarios y construcciones que no son para la población local sino que favorecerá los intereses de grandes empresas privadas y de instituciones militares”, establece la organización ambientalista.

A pesar de que existe un descuento para las personas locales, los costos de los pasajes de este tren exceden las posibilidades de pago de la mayoría de las personas trabajadoras que habitan la región. Además, sus horarios y tiempos de traslado tampoco cubren las necesidades de transporte.

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3. El tren es “maya”

Según Greenpeace, en la realización del proyecto no se consideró a las comunidades mayas de la zona. “El gobierno está obligado por ley a realizar una consulta pública a todos los ejidos y comunidades por donde el trazo del tren atraviesa. Sin embargo, en numerosos casos, han habido denuncias de comunidades en las que se evidencia que los ejercicios realizados no fueron más que una simulación”. 

“Detrás de la aparente consulta hubieron engaños y una latente intimidación para ceder sus tierras. Esta presión se intensificó a raíz de la militarización de toda la región”.

A esto se suman las expropiaciones de terrenos por donde pasa la ruta del Tren Maya, las cuales continúan. Las más recientes se anunciaron la semana pasada.

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4. “Traerá el desarrollo y progreso para las comunidades de la Península”.

“No hay progreso que valga la destrucción que se está ocasionando al pulmón verde de México a través de este megaproyecto. Los impactos potenciales para los próximos años se avizoran aún mucho mayores”, afirma Greepeace.

De acuerdo con publicaciones recientes sobre peritajes presentados durante un juicio de amparo de organizaciones ambientalistas y comunidades contra el Tren Maya, esta obra podría provocar impactos acumulados devastadores para el año 2050.

Vista aérea del Tren Maya cercano a una mina sascabera y un incendio forestal en Quintana Roo © Greenpeace / Prometeo  Lucero

5. “Será un tren de pasajeros para que los turistas disfruten del paisaje y la belleza natural”.

Recientemente se informó que la rentabilidad del Tren Maya no depende del transporte de pasajeros sino del traslado de carga. Según Greenpeace, esto “contribuirá a aumentar los índices de inseguridad en la región, la extracción de materias primas para las industrias, así como la proliferación de proyectos que están envenenado el agua subterránea, como sucede con los tóxicos usados por la agricultura industrial y sus monocultivos transgénicos”.

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Jessica E. Ruiz Rubio es licenciada en Periodismo y maestra en Gestión de la Mercadotecnia. Comenzó su carrera periodística en 2004, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Se especializa en trabajos especiales, análisis de tendencias digitales, temas locales y gestión de redes sociales.