PROGRESO.— En años recientes, los efectos de la erosión marina han vuelto a cobrar relevancia, con la línea de desgaste avanzando hacia partes del malecón tradicional y poniendo en riesgo la base de su muro de contención.
Autoridades y prestadores de servicios turísticos han manifestado su preocupación por el impacto del oleaje en la infraestructura y en la seguridad del paseo costero, evidencia de que la costa de Progreso continúa enfrentando desafíos ambientales que requieren acciones de contención y restauración.
Para afrontar esta situación, el gobierno muncipal, en coordinación con autoridades estatales y federales, inició trabajos de recuperación y restauración de arena en zonas afectadas por la erosión, empleando prácticas sustentables para restituir la línea costera sin descuidar la flora y fauna marinas.
Tradición y uso actual
Si bien la apertura temporal al tránsito vehicular anunciada recientemente puede representar un retorno parcial a prácticas antiguas de convivencia con el vehículo, no es una medida completamente nueva.
Históricamente, incluso durante los periodos en que prevaleció el uso peatonal, el malecón se había habilitado para la circulación de vehículos durante celebraciones como los carnavales, en los que los carros alegóricos y otros participantes transitaban por este corredor.
Esta flexibilidad ha sido parte de la vida social de Progreso, combinando tradición y modernidad en el uso del espacio público.
La apertura temporal programada para este mes de febrero se presenta así como una oportunidad para revivir recuerdos y reencontrar la convivencia entre automovilistas, peatones y visitantes en un sitio que ha evolucionado con la ciudad y sus expectativas turísticas.
