TIZIMÍN.— El “cutting”, la práctica de autolesiones en la piel, comienza a encender focos de alerta en escuelas secundarias y preparatorias del municipio, donde ya se han detectado casos.
Aunque no hay cifras oficiales y el tema se maneja con hermetismo en los planteles, en el Centro de Atención Primaria en Adicciones (CAPA) hay registros de casos en colegios de Tizimín.
¿Qué es el “cutting”?
El “cutting” es una forma de autolesión, que consiste en usar instrumentos filosos, como alfileres, cuchillos, navajas de rastrillo o de sacapuntas, fragmentos de vidrio o cúteres, para cortarse. Estos cortes pueden ser superficiales o muy profundos. La mayoría de los casos se reportan entre adolescentes, pero también suele darse entre niños y adultos.2
Este tipo de autolesiones consisten en lastimarse el propio cuerpo a propósito, como una forma de afrontar el dolor emocional, la tristeza, la ira y el estrés. Es decir, buscar liberarse o superar alguna emoción, y como no saben cómo manejarla o expresarla de forma adecuada, recurren a la autolesión.2,3
Pocas señales de alerta
El psicólogo Ricardo Dzul López, del Centro de Atención Primaria en Adicciones, en entrevista explica que esta conducta suele pasar desapercibida en el entorno familiar.
Los adolescentes que la practican tienden a cubrirse con ropa larga, como suéteres, lo que dificulta que padres y madres identifiquen a tiempo las lesiones en brazos, piernas u otras áreas donde comúnmente se presentan.
“Muchos papás no tienen conocimiento de esto, si llegan a ver alguna marca los jóvenes lo minimizan diciendo que fue un rasguño y no se detecta sino hasta que hay señales más evidentes”.
Según precisa, entre los principales focos de alerta se encuentran la tristeza persistente, el aislamiento, cambios de humor y el bajo rendimiento escolar.
“Cuando el joven se muestra más retraído, deja de convivir, se encierra en su habitación o comienza a reprobar materias, es momento de poner mayor atención”, afirma.
El “cutting” no debe considerarse una moda, sino una conducta aprendida que los adolescentes replican entre pares.
“Es una forma de distracción emocional, ellos buscan aliviar un dolor interno o una preocupación, porque al provocarse un dolor físico logran desviar su atención y sienten un aparente alivio”, expone el especialista.
Incluso, señala que algunos jóvenes refieren que al cortarse “dejan de pensar en lo que les preocupa”, lo cual refuerza la conducta como mecanismo de escape emocional.
Los casos se presentan principalmente entre los 13 y 16 años, dice, etapa en la que los adolescentes son más vulnerables a la influencia de su entorno social.
“Muchos lo aprenden de amigos o compañeros que les dicen que así pueden sentirse mejor”.
El psicólogo advierte que esta práctica también puede ser un indicador de problemas más profundos, como depresión o incluso ideación suicida, por lo que recomendó no minimizar las señales.
Finalmente, exhortó a padres de familia y docentes a mantenerse atentos a los cambios de conducta en los adolescentes y, ante cualquier sospecha, buscar apoyo profesional. “No se trata solo de rebeldía, muchas veces hay algo más de fondo que necesita ser atendido a tiempo”.— WENDY UCÁN CHAN
Cuestionario
Para la detección oportuna del “cutting”, en el Centro de Atención Primaria en Adicciones se utiliza el cuestionario PHQ-A.
Indicios
Esta herramienta permite identificar síntomas depresivos, como la pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras, el aislamiento y los cambios emocionales.
