TIZIMÍN.— A dos semanas del incendio que dañó el relleno sanitario, el sitio muestra un panorama distinto, con menor presencia de humo y áreas despejadas.
Durante un recorrido se constató que aún permanecen restos de los enormes cerros de basura que se habían acumulado, pero ahora los desperdicios comienzan a concentrarse hacia la parte final del predio.
Trabajadores del lugar señalan que las lluvias registradas durante el fin de semana contribuyeron a sofocar los últimos puntos de calor que persistían bajo los desechos, donde todavía existía el riesgo de que el fuego se reavivara.
Le indican al Diario que, previo a las precipitaciones, algunas zonas continuaban activas debajo de los desperdicios, lo que generaba preocupación de que se volviera a incendiar.
Según los pepenadores, el siniestro, aunque perjudicial, terminó por reducir el volumen de los residuos, así que en la actualidad el lugar esté menos saturado en comparación con semanas anteriores.
Por otra parte, en el lugar se constató que ya no estaba la maquinaria que les servía para ordenar de mejor manera los desperdicios, ya que el siniestro ayudó a que incluso esté más despejado.— Wendy Ucán Chan
