(Primera Columna publicada el 20 de noviembre de 2003)
César Pompeyo lee la “Imitación de Cristo” en la banca de costumbre. El reportero atisba y ve en el primer renglón de la página: “Polvo eres y en polvo te has de convertir”.
“Es una frase del miércoles de ceniza. Tomás de Kempis la comenta y nos indica: Dime de dónde vienes y te diré a dónde vas.
“¿Por qué se le antoja leer a Kempis? Cosas que dijo hace más de 500 años. Además, no estamos en Cuaresma”.
“Para saber a dónde pueden ir los magistrados. Ya pasaron 40 días desde que el Congreso recibió la demanda de juicio político y tú no dices una palabra. ¿Ya se practicó alguna diligencia? ¿Qué informan los diputados?””Nada, don César. Como usted dice: les comió la lengua el gato. El juicio duerme en la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales que encabeza el presidente Luis Ríos. Allí está congelado. A 40 grados bajo cero. Los diputados no quieren…””Eso dicen. Que los diputados de Patricio no hablan. No quieren quedarse.
Los diputados de Ana Rosa tampoco hablan. No quiero dormir. A los diputados del PAN les han prohibido hablar con la prensa. No les sienta el bronceado.
Los diputados cerveristas están mudos: esperan instrucciones de Dzemul.
Los diputados del PRI nacieron tostados: ya no saben hablar. El diputado del PRD está ronco. Parece que Manuel Avila Noh es el único que no tiene que rendir cuentas…””¿De dónde saca usted todo eso?””¿Sólo tú no lo sabes? Después del escándalo que armaste con el tesorero les prohibieron a los diputados panistas, a los de Patricio ya los de Ana Rosa, hablar con el Diario. Unos aseguran que la orden vino del Ayuntamiento.
Otros que de Palacio. No se puede descartar que el gato sea el Comité Nacional. Tienen permiso para decir por Internet lo que les digan, de presentar algunas cuentas, siempre que las firme el gran capitán”. “Algo oí, pero no me consta. ¡Hay tanto chisme! El otro día me dijeron que Fox venía a Mérida a gritar contra la corrupción. Precisamente a Mérida, donde no se le oye ni el eco de la voz. Ya no se sabe a quién creer”.
“Ahí lo tienes. Con esas cosas que dices, ¿cómo quieres que hablen contigo las rosas, los patricios…””Yo no he aceptado esa clasificación de usted. Patricios, rosados, panistas, cerveristas, priístas, ronquistas, independientes…La torre de Babel.
¿Nunca se pondrían de acuerdo? ¿A dónde vamos a llegar así?””A donde estamos, reportero, en ninguna parte. A 40 bajo cero. Ellos y tú. Ni esperes que te digan algo sobre el juicio político. Les puedes echar a perder la negociación. No te van a decir a dónde se van los magistrados”.
“Usted me lo dijo ayer. Se van a Bagdad. A mí no me parece mal. Hoy publicamos que hay dos condotieros yucatecos en Venecia, ¿por qué no vamos a tener cinco en Bagdad?”Gondoleros, reportero. Los que reman en las góndolas. Los condotieros son otra cosa. Son mercenarios. También les pagan, pero no por remar. En algo acertaste: las dos son palabras italianas”.
“Y hay un hotel para italianos en Bagdad, ¿no?”Pompeyo se puso de pie y guardó un minuto de silencio por los italianos localizados por Saddam Hussein en Bagdad y los que pueda localizar de ahora en adelante”.
“¿Pero cómo se irán los magistrados a Bagdad? ¿Directamente desde el Tribunal Superior?” “Para eso estaba leyendo a Kempis, para entender lo que dice don Emilio de Jesús Sosa Heredia sobre los magistrados en la entrevista que le publicaste hoy
“… de dónde vienes, te dirás adónde vas. Suma a don Tomás y don Emilio y tendrás la trayectoria, el itinerario de los magistrados. Si vienen de la calle…”.
“Ya caigo: si de la calle llegaron al Tribunal, del Tribunal se van a la calle … ¿Se pueden llevar sus cosas?” Todas. Que no dejen un solo fallo. Cuando los magistrados vienen de la calle, ¿dónde quieres que esté la justicia? En la calle. Mediz Bolio se quedó corto cuando dijo que somos caminantes. Somos callejeros. Nos sigue cantando la paloma azul. “Pobrecito de mí”.
