(Primera Columna publicada el 21 de diciembre de 2007)

Le divierten a Vittorio Zerbbera los chistes sobre campechanos que el reportero le lleva a la banca de costumbre. Son los mismos que los campechanos hacen sobre los yucatecos. Además de divertir al erudito siciliano, estos cuentos avivan su interés en nuestra historia. Sabe bien que para entender el presente y planear el futuro es imprescindible conocer el pasado. Son la santísima trinidad del éxito en cualquier campo de las actividades humanas.

—Esta rivalidad amable no fue siempre así —comentó César Pompeyo—. En 2007 hemos conmemorado el sesquicentenario del divorcio de Yucatán y Campeche. Cohabitamos 1,857 años, a partir de la primera Navidad, pero los pleitos, como pasa en las mejores familias, se volvieron inaguantables y en agosto de aquel año los campechanos pintaron su raya. Hace siglo y medio que somos hermanos separados. Creemos en el mismo Dios, pero no tenemos los mismos mandamientos.

—En la Universidad de Palermo me van a pedir un ejemplo, César. Un ejemplo de esta manera distinta que tienen yucatecos y campechanos de cumplir las leyes divinas y profanas. Un ejemplo que perfecciona mis estudios sobre la guerra de guerrillas en Yucatán y sus conexiones con el inframundo.

A modo de respuesta, Pompeyo dio lectura en voz alta a reveladores reportajes que el “Diario” publica en su edición del miércoles 19. Reportajes sobre el apoyo decidido del gobierno vecino a los inversionistas españoles que están construyendo en el puerto de Champotón un club que se parece bastante al Country de Chablekal.

—Se llama el “Campeche Playa, Golf, Marina and Spa Resort”. Para facilitar tus tareas investigadoras, Vittorio, te hará una comparación entre los dos clubes, el de Champotón y el de Chablekal. Te señalaré las principales semejanzas y diferencias. Empecemos con las primeras:


1. En ambos casos, los inmobiliarios compraron tierras ejidales para construir sus respectivos clubes.

2. Los dos tendrán campos de golf en los que interviene como director de las obras y la academia de enseñanza, e inclusive como socio, Jack Nicklaus, uno de los monarcas mundiales de este deporte.

3. Tendrán viviendas para clientes de alto poder adquisitivo. Las campechanas costarán entre 250.000 y 750.000 dólares.

4. a) El gobierno de Campeche, que preside Jorge Carlos Hurtado Valdés, ha manifestado su apoyo al club que construyen en Champotón los españoles porque considera que es un proyecto turístico que redundará en importantes beneficios y se convertirá en un detonante de la economía del estado en particular y de la península yucateca en general.

b) El ex ejecutivo yucateco Patricio Patrón Laviada afirma que el club que se construye en Chablekal constituye “la mayor inversión en la historia del estado” y será, si no lo siguen afectado, un detonante para el desarrollo de Yucatán.

c) La gobernadora Ivonne Ortega Pacheco expresa su adhesión sin reservas al mismo club de Chablekal y lo exalta como el proyecto inmobiliario más ambicioso en la historia reciente del estado.

—Hasta aquí, Vittorio, las semejanzas. Pasemos revista ahora a las diferencias notorias.

1. a) El Ayuntamiento de Champotón y el gobierno de Campeche dan a los inmobiliarios españoles toda clase de facilidades para adquirir las tierras ejidales. Aplauso total.

b) El gobierno de la señora Ortega Pacheco, por conducto de su procuraduría, abre un proceso judicial contra la venta de tierras ejidales al Country Club, alegando que fueron distraidas de sus multas lícitas y vendidas a precios muy inferiores a su verdadero valor, en una transacción que originó un daño patrimonial de más de 500 millones de pesos a Yucatán.

2. a) El gobierno de Campeche, con el voto favorable del Congreso del Estado, destina una inversión pública de 100 millones de pesos a obras de urbanización en el club de Champotón. Obras que incluyen 60 millones para una subestación eléctrica y el tendido de líneas de alta tensión, además de 40 millones para pozos, tanques, líneas de distribución y otros trabajos necesarios para la introducción del servicio de agua potable.

b) El gobierno federal está construyendo con fondos públicos una carretera de 15 kilómetros para facilitar el acceso de vehículos al club de Champotón.

c) El gobierno de Ivonne Ortega, por conducto de su procuraduría, arraiga a José Carlos Guzmán Alcocer, ex presidente de la comisión informática de tierras, lo detiene como presunto responsable de la venta ilegal de tierras ejidales al Country Club y lo consigna a los tribunales, donde se le dicta el auto de prisión formal y se le fija una fianza de 47 millones de pesos que lo obliga a pasar la Navidad y recibir al año nuevo en la cárcel.

d) En el curso del procedimiento judicial contra Guzmán Alcocer, la procuraduría yucateca obliga a comparar ante sus agencias al ex gobernador Patrón Laviada, a muy altos funcionarios de su administración, y de distintas maneras las amenazas con investigaciones que puedan conducir a su aprehensión.

e) Ante un tribunal agrario, los ejidatarios de Chablekal presentan un documento firmado por ellos, pero redactado por expertos en la terminología jurídica, en el que exigen la devolución de las tierras del Country Club al ejido de Chablekal y el sometimiento de todos los que intervinieron en la venta a un proceso judicial.

—Unas palabras más, Vittorio, para indicarte algunos resultados de las diferencias. En Yucatán se ha armado un escándalo tremendo. Un escándalo que, según temores publicados, puede causar, o está ocasionando ya, daños a la economía y la estabilidad del estado. Daños difíciles de reparar. Un escándalo que provoca un clima de desconfianza en la capacidad o el interés de las autoridades en interpretar o aplicar correctamente la ley. Un clima que favorece la siembra y el florecimiento de las semillas de la agitación.

—Mientras tanto —prosigue don César— los inmobiliarios españoles anuncian que, gracias al apoyo del gobierno campechano de Jorge Carlos Hurtado, en enero inaugurarán una diadema de bajo costo, operada por ellos, para llevar turistas e inversionistas a Campeche y el club de Champotón desde Cancún.

—Pero eso no es todo —concluye Pompeyo—. Los aviones concretos para 2008 incluyen, con Volaris y otras empresas, vuelos internacionales directos a Campeche. Vuelos diarios a Guadalajara, Mérida y Monterrey. Vuelos para nutrir de turistas el club de Champotón y atraer inversionistas que destinan sus capitales a obras que promuevan el desarrollo económico, el mejoramiento social y el empleo tanto en Campeche como en Yucatán. ¿Qué te parece, Vittorio, estos resultados tan distintos que producen dos clubes tan parecidos en dos estados vecinos?

—No te va a gustar, César, lo que te voy a decir. Si ese señor Hurtado Valdés fuera gobernador de los yucatecos lo más probable es que ustedes lo metieran en la cárcel, como a Guzmán, por haberles facilitado a los inmobiliarios españoles las tierras para hacer su emporio. A la cárcel sin derecho a fianza, ni siquiera de 47 millones, porque además les dio caminos, electricidad y agua potable. Ustedes lo acusarían de robo calificado al ejido, de embaucador de campesinos, de peculado indeterminado por distracción de fondos públicos a destinos lucrativos, de coalición con extranjeros, de daños referenciados al patrimonio de la Península de Yucatán, de traidor a qué se yo. Lo siento, César, lo que a mí me parece es que los campechanos tuvieron razón al separarse de los yucatecos. Yo que tú me voy con mi banca a las murallas.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán