(Primera Columna publicada el 30 de marzo de 2011)

Por conducto de su embajador en México, Vittorio Zerbbera, el Movimiento Mundial contra la Mafia ha pedido a César Pompeyo un análisis de las perspectivas que puede abrir, si se concreta, la polémica alianza del PAN y el PRD en busca de la gubernatura del estado de México.
—Desde mi personal punto de vista, Vittorio, esa alianza del PRD y el PAN podría salvar al país del peor de los peligros que lo acechan. El riesgo mayor a que se enfrentan los mexicanos no es el narcotráfico: es caer de nuevo, como nación, en las garras del PRI. Te subrayo la palabra garras, porque son uno de los símbolos de la rapiña. La rapiña que, orquestada por el gobierno de Ivonne Ortega, se propaga por Yucatán como “tsunami”. La rapiña que asoma ya sus colmillos en el Ayuntamiento meridano.
—Las elecciones en el estado mexiquense pueden definir las presidenciales en 2012 —prosiguió Pompeyo—. Un triunfo de su candidato, Eruviel Avila, le imprimiría a la candidatura presidencial del gobernador Enrique Peña Nieto la velocidad de un tren expreso. Un revés en su propio estado sería, sin embargo, un golpe fatal. Un golpe que, hoy por hoy, nada más una alianza puede propinar.
—¿Se podrá superar la oposición enconada que representan los perredistas intransigentes como Alejandro Encinas, precandidato ya a la gubernatura, y Dolores Padierna, secretaria del partido? —preguntó Zerbbera—. ¿Cuánto pesará la influencia negativa que aún pueda ejercer Andrés Manuel López Obrador?
—Depende en gran medida, Vittorio, de la rapidez con la que Jesús Zambrano, presidente del PRD, y Gustavo Madero, del PAN, pongan sobre la mesa la carta principal de la alianza: la candidadura conjunta a la presidencia de la república. En Acción Nacional no hay problema: ya el señor Madero indicó que los procesos internos se detendrán en el momento en que se llegue a un acuerdo externo. El señor Zambrano no está en las mismas condiciones: parece que los estatutos de su partido son un obstáculo que hay que superar.
—¿Votarán los panistas por un representante del PRD? ¿Aceptarán los perredistas a un candidato que salga de las filas del PAN? Yo creo, Vittorio, que la negativa de Encinas y Padierna señala el camino: un candidato que no provenga ni del PAN ni del PRI. O sea: ni tú ni yo, sino un candidato ajeno a los dos partidos. Un candidato independiente. Un candidato convencido de que es muy probable que la suerte de la democracia en México dependa de la derrota de Peña Nieto en su estado.
—Me atrevería a suponer que, antes de la consulta del domingo, que aprobó la alianza con amplia mayoría, los señores Madero y Jesús Ortega, presidente entonces del PRD, habían llegado bajo el agua al acuerdo de presentar a un candidato independiente. Don Gustavo llegó a decir, en una entrevista con la televisora CNN, que no podía proporcionar los nombres, pero que estaban bien identificadas las personas con méritos suficientes para asumir la candidatura común de ambos institutos. Yo pienso en Alejandro Martí, el dueño de la cadena de tiendas de deportes que lleva su apellido. Padre de un hijo secuestrado y asesinado, don Alejandro se erigió desde entonces en un caudillo de la lucha por el bienestar cívico y social de México. Un líder sin banderías ni ataduras políticas.
—Por otra parte, Vittorio, un descalabro de Peña Nieto reviviría las aspiraciones presidenciales de Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, aplastadas hoy por la maquinaria pesada de don Enrique. Sobrevendría un combate doméstico en el PRI que tendría indudable repercusión en las candidaturas del partido para las elecciones estatales de este mismo año y las de 2012 como las nuestras.
—No importa tanto que Ivonne se vaya o no se vaya a subirse al carro de Peña Nieto. El daño que ya le hizo a su partido en Yucatán es punto menos que irreparable. Yo sólo le veo una esperanza al PRI en nuestro estado y capital: la esperanza de que los yucatecos no hayan aprendido que el mayor peligro de México no es un hombre o una mujer sino un partido, el PRI, sean cuales fueren su candidato, sus ofrecimientos y sus tentaciones.
—Yo formulo cordiales votos por la concertación y la victoria de la alianza en el estado de México. Sería una inyección de oxígeno, una transfusión de sangre fresca al país. Además de abrir de par en par la competencia por la primera magistratura de la nación, la derrota del candidato de Peña Nieto frenaría, o disminuiría por lo menos, la invasión de mafia electoral que, según se ha dicho y reiterado, fue un empujón indispensable en el ascenso de Ivonne Ortega a la gubernatura y Angélica Araujo a la Comuna meridana.— Mérida, 29 de marzo de 2011.

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