Los equipos que disputarán los cuartos de final no llegaron a esta ronda por casualidad ni suerte, aunque de repente el acomodo de los cruces puede parecer favorable para algunos equipos.
Integrar el grupo de elite de un Mundial no es sencillo, pues no pasa solo por la calidad futbolística. Si ese fuera el caso, Argentina y Portugal seguirían en carrera al contar con los dos mejores jugadores del planeta.
Una selección debe llegar fuerte estructuralmente y eso abarca muchos ámbitos alrededor del equipo, no solo lo que pasa en la cancha.
En ese sentido, destaca lo hecho por Rusia, que arropada por su público se coló a la ronda de ocho finalistas a costa de España. Y ni qué decir de Suecia, que se levantó de la derrota con Alemania para vencer a México y a Suiza. Son quizá los equipos más limitados, pero no dejan de ser peligrosos ya que están totalmente convencidos de su forma de jugar.
Con las tempranas eliminaciones de alemanes, argentinos y es pañoles, la condición de favorito de Brasil se ha incrementado.
No obstante, su camino a la final es muy complicado. Primero se topará con Bélgica, el combinado más goleador hasta el momento. Y si avanza, después lo hará con el ganador entre Francia y Uruguay, rivales con los que históricamente sufren los amazónicos.
Por su parte, resulta refrescante la presencia de Croacia, que nunca había dejado de ser competitiva, pero le había faltado ese extra que se necesita para dar el paso importante. Es el mismo caso de Inglaterra, que tras quedar fuera en la fase de grupos en 2014, ahora vuelve a los “cuartos” luego 12 años, aunque no supera esta etapa desde 1990.—Daniel A. Pérez Cachón
