El portero francés

El cuadro galo puede emular lo hecho en 1998 el domingo 15

¿Déja vu? Parece que sí. Con reminiscencias del título que conquistó hace 20 años y merced a un cabezazo letal de Samuel Umtiti en los albores del segundo tiempo, Francia hizo valer su jerarquía al sellar el pasaporte a la tercera final de su historia en la Copa del Mundo, al imponerse 1-0 a Bélgica.

“Estoy enormemente orgulloso”, expresó el jubiloso Umtiti en la cancha del estadio de San Petersburgo. “Trabajamos muy duro, unidos. Fui yo quien anotó pero todos hemos dado un gran partido”.

Y por enésima vez en este Mundial, una jugada a pelota detenida resultó crucial. Esta vez definió a un finalista, y Francia chocará el domingo por el título en Moscú con Inglaterra o Croacia.

“Fue una cuestión de detalles”, valoró el técnico de Bélgica, Roberto Martínez. “Desafortunadamente para nosotros, nos pegaron en una situación con pelota parada”.

El hecho de que Umtiti le haya ganado en el salto al centrocampista Marouane Fellaini llamó la atención por la diferencia de estatura. El primero mide 1.83 metros y el segundo 1.94.

Cuando uno no es tan alto como el rival, hay que tener determinación, voluntad para anotar, para colocarse frente al jugador y creo que eso es lo que me ha permitido anotar el gol, anticiparme bien y una buena ejecución del saque de esquina”, explicó Umtiti.

Además, después de tanto que se habló de la mina de talento del que dispone Francia adelante, fue un defensa el héroe. En 1998, tres zagueros franceses anotaron en el Mundial: Bixente Lizarazu, Laurent Blanc y Lillian Thuram. En una coincidencia auspiciosa, ahora han marcado Benjamin Pavard, Rafael Varane y Umtiti.

“Ha sido un defensa quien ha anotado el gol, y eso que hemos tenido mucho trabajo a la defensiva”, resaltó el técnico francés Didier Deschamps. “Me quito el sombrero ante mis jugadores y mi cuerpo técnico”.

Se le preguntó a Deschamps si percibe que los goles de los zagueros son un buen augurio.

“Todos tenemos un destino propio. Tratamos de que sea el más bello posible”, respondió. “Hay similitudes, pero siempre tratamos de hacer comparaciones, correctas o no… Pero al final el mérito de esto será de los jugadores”.

Otro periodista inquirió si Deschamps había visto las imágenes de los festejos en los Campos Elíseos, y si éstas le recordaban lo que vivió como seleccionado francés en 1998. “Las vi y me trajeron excelentes recuerdos, pero en aquella ocasión habíamos ganado la final. El partido más importante es el domingo. Nos hemos dado este privilegio de llegar a la final”, sostuvo.— AP

 

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