Se siente aún más torero
Gerardo Rivera está postrado en la cama de un hospital. Solo, con su entorno más cercano, cuando un día antes estaba sintiendo los olés que a un torero hacen grande. Rivera se recupera de una cornada recibida el domingo pasado en su debut en la Plaza Mérida.
Ayer estaba en la Clínica Mérida recuperándose, pero consciente de que lo vivido era parte de las circunstancias del toreo.
“La Fiesta así es”, comenta el tlaxcalteca, quien cortó una oreja a su primer astado, de Borgoña, con lo más taurino que se pudo ver en la tarde-noche.
El triunfo grande fue de Uriel Moreno “El Zapata”, quien se fue en hombros. Y Rivera quería irse igual en volandas. Pero “Pensador”, de Mimiahuapam, salió pensante y con intenciones de comerse a quien se le pusiera enfrente. Eso quiso Rivera, y en la salida del tercer par de banderillas lo arrolló. Le dejó una cornada interna de dos trayectorias. Fue operado el mismo domingo y está recuperándose, en espera de ser dado de alta mañana.
“Así es esto del toro. La satisfacción por la entrega de la gente en el primer toro y la cornada después. Pero hay que ir adelante para poder llegar lejos”, comenta.
“El Zapata”, feliz
No podía ser menos para Uriel Moreno la felicidad que derrochaba tras salir en hombros otra vez de la Plaza Mérida, “que se está convirtiendo en mi plaza”.
Jaloneado por los aficionados para robarle una foto al triunfador de la tarde, Uriel Moreno dijo que toreó fiel a su estilo, a sus deseos de salir siempre al ruedo a entregarse con lo mejor.
“Me tocaron dos toros difíciles, pero había que poderles. Y mira, ésta es la recompensa”, dijo el tlaxcalteca, rodeado por decenas de aficionados. Se pasó una hora allí antes de poder abandonar la Plaza, con sus eufóricos “zapatistas”.
Caso contrario Juan José Padilla, quien se fue cabizbajo, entre abucheos. “Lamento no poder agradar a este público que vino a verme torear. Mis dos toros fueron a contra estilo y no podía hacerles nada”. Y así fue: Nada.— Gaspar Silveira
