Foto: Megamedia

El deceso de José Peraza Solís coloca crespones negros otra vez en el béisbol yucateco

Ya en la parte final de sus años, José Peraza Solís dijo, rememorando a manera de lecciones de vida, que una de las más grandes victorias que había tenido era que sus hijos fueron “damas y caballeros de bien”.

Quizá haya sido esa, la que labró junto con su viuda, Amelia Marcy Canul Villanueva, la victoria más importante de su vida.

En los primeros minutos de ayer, dejó de existir José Lorenzo Peraza Solís.

Su nombre en sí quizá le diga poco. Pero quienes escuchan hablar o leen del “Indio” Peraza saben que se trata de un referente, en mayúsculas, del béisbol yucateco y pieza importante de este deporte en el México de mitad del siglo pasado.

Fue autor de una gema memorable como ganar en el juego inaugural de la temporada 1954 en el desaparecido Parque Carta Clara. Lo recuerdan muchos porque la noche del 17 de abril de ese año, el “Indio” se hizo grande, dejando en blanco a los Tecolotes de Nuevo Laredo del famoso Adolfo Luque, “Papá Montero”.

Formó, entonces, junto con Zacarías Auais, Fermín “Burbuja” Vázquez, y los hermanos Elías y Hervé Montañez, parte de un equipo que, al paso de los años, se ha convertido en una franquicia de abolengo en la Liga Mexicana: del Yucatán, entonces llamado sólo así y apodado “Ejidatarios”, a los Leones que son ahora.

Eduardo Valdez, cronista del Diario de ese 1954, describió el juego lanzado por José Peraza en el apartado siguiente: “Un gran lanzador.— El ejidatario Peraza fue un artista del control toda la noche. No sólo detuvo a los Tecolotes y les clausuró el plato, sino que nomás toleró 5 imparables para cuajar su triunfo. Dejó con la carabina al hombro a 7 enemigos”.

Eso fue Peraza esa noche y eso fue durante su carrera en la Liga Mexicana y en otros circuitos donde lanzó.

Al fallecer tenía 90 años de edad (nació el 10 de agosto de 1929). Le sobreviven su viuda Amelia Marcy Canul Villanueva e hijos Sara Isabel, José Ramón, Marta Alicia, Silvia Cecilia, José Carlos (también beisbolista profesional), Amelia Gabriela y Marcy Verónica.

Peraza comenzó su carrera en la Liga Peninsular, jugando para las Estrellas Yucatecas, y también defendió las franela de los Piratas de Campeche y los Cardenales de Motul, siendo su paso con los pájaros rojos brillante.

Se enroló en las filas de los Bravos de Milwaukee, que lo tuvieron en su sistema de sucursales. De allí, saltó a la Liga Mexicana y los Tecolotes de Nuevo Laredo le dieron la oportunidad en 1952.

Su gran año fue en 1954, lanzando para los Leones, como ya apuntamos. Ganó el estreno del Yucatán en la Mexicana y cerró su año con marca de 13-5 en ganados y perdidos, con 14 juegos completos, con 3.06 de porcentaje de carreras limpias. Todo, abriendo con la famosa blanqueada de 8-0 sobre los Tecolotes en el Carta Clara.

Agregó cifras de cinco blanqueadas, 170 entradas y dos tercios de trabajo, 157 hits, 60 carreras (58 limpias), cuatro golpeados, 70 bases y 77 ponches.

En 1955 y 1956 dividió las temporadas con Leones, Diablos Rojos de México y Tecolotes. En 1957 no se reportó y en 1958 terminó sin decisión en dos partidos.

Se apunta además otra gran gesta: el 6 de marzo de 1955, el “Indio” abrió por la Selección de Yucatán para un partido ante los Gigantes de Tokio, a los que blanqueó con pelota de cuatro hits.

También, se muestra en las imágenes del archivo familiar, con recortes de reportajes y citas, lo hecho en su paso en las Ligas Menores de Estados Unidos.

Dejó el béisbol profesional en 1958, pero siguió atado al deporte. Fue entrenador de varios equipos, como el de la Prepa Uno, y dirigió en otras novenas locales y en equipos de Quintana Roo.

Y siguió recorriendo diamantes aquí y allá. Fue parte de un famoso equipo llamado “Veteranos de la Liga Peninsular” que semana a semana jugaban de pueblo en pueblo. “Seyé” Gamboa, el recientemente fallecido Leonel “Coronel” Aldama, los hermanos Montañez, entre otros, engalanaban partidos benéficos.

Comentaba un domingo que, en el querido Tixkokob, nos tocó verlos jugar. El “Primo” Abraham, que narraba los partidos, respondió a una pregunta de los fanáticos del pueblo de si lanzaría José Peraza: “Van a ver al ‘Seyé’. Orita les tocará ver al ‘Indio’ batear”. Y José puso un palo por el central que atrapó el jardinero casi en la carretera que estaba detrás del campo “Salvador Alvarado”. Rondaba, entonces, quizá los 60 años de edad.

Géner Rivero, el “Príncipe de Temax”, nos contaba anoche momentos vividos con don Pepe: “Lo vi jugar ya retirado del profesionalismo y tenía una mecánica impresionante para batear. No lo vi lanzar en su mejor momento, pero creo que él, por sus cualidades para pitchear y su complexión física, pudo llegar a Grandes Ligas”.

Lo entronizaron en 2016 en el Salón de la Fama del Deporte Yucateco, en una de sus últimas apariciones personales, engrandeciendo su ya famosa historia.

Ayer le velaron y cremaron en el Complejo Funerario La Piedad, a donde se dio cita gran cantidad de gente de béisbol de diversas épocas, y, también, los amigos de sus hijos, personas reconocidas, “damas y caballeros de bien”, como el famoso “Indio” habló de la “mejor victoria de mi vida”.— Gaspar Silveira

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