Los toros reciben muy duro golpe por el coronavirus
Amigos aficionados…
Lo primero que me viene a mente al escribir este apartado semanal es que deseo de corazón que nuestro amigo taurino Roberto Tapia pueda lidiar al toro más bravo de su vida. Fortaleza, Robert…
Y hablando de toros, pues se cerró la temporada en la Plaza Mérida con una interesante corrida, la sexta, que no tuvo triunfador grande, pero si grandes pasajes. Salvo una, en que Andy Cartagena se fue en volandas, ninguna de las seis tardes tuvo a alguien cortando más de una oreja.
Pero no por eso no fue rica la temporada que montó Toros Yucatán de octubre a marzo. Interesante en todos los sentidos, robando suspiros más allá de las fronteras siempre.
Pudimos ver muchas opciones de toreros y toros. Buenos matadores, importantes lotes enviados por los ganaderos.
Antonio Rivera Rodríguez nos preparó un recuento especial que en estos días les presentaremos, donde desgrana lo que se vivió en el serial del coso de Reforma.
Pero algo les quiero decir: me llenó de nostalgia el que se haya acabado la temporada, justo cuando mejor iban las cosas. Los ciclos así son, se tienen que cerrar. Ni yo, ni muchos de los aficionados querían irse del coso. El niño que toreaba seriamente en el centro del ruedo al final de la corrida nos hizo pensar en que las ilusiones arrancan desde la niñez. Sueños que siempre llegan a algo grande.
Y para cerrar… ¡Qué mazazo con el coronavirus!
Se anunció la posposición de dos de las primeras ferias de la temporada española, las Fallas de Valencia, que abre los grandes eventos del año, y la de la Magdalena en Castellón. Igual Madrid ya pospuso dos de sus festejos señeros, Domingo de Ramos y Domingo de Resurrección, y no dude usted que Sevilla haga algo al respecto, tras que Arles, en Francia, tuvo que sumarse a la cuenta suspendiendo su famosa feria.
Unidos por la integridad. No hay de otra, porque en Europa el virus está causando verdaderos dolores de cabeza, pues ya se convirtió en una pandemia. Es una buena medida la que se tomó, con todo y los millonarios costos en pérdidas que puedan sufrirse.
La salud, primero, siempre. Y eso deseamos también para Roberto Tapia en este duro trance que vive.— Gaspar Silveira
