Los Leones caen por paliza en el Parque Kukulcán
Duro de digerir el papelón de los Leones anoche en el Parque Kukulcán.
Indistintamente del intento de reacción en el tramo final, jugando con prácticamente toda la banca, las fieras dejaron mucho que desear en todos los sentidos. Perder es parte del béisbol, pero perder como ayer, debe doler.
Los Guerreros de Oaxaca, con racimo de ocho anotaciones en la quinta entrada, se encaminaron a la victoria 9-4 sobre las fieras. Y, aunque se diga igual que es parte del juego, el peor equipo de la Zona Sur le sacó la serie al club llamado a pelear por el campeonato, no solo del sector, sino de la Mexicana.
Una quinta entrada de 13 bateadores, 33 minutos, ocho carreras. Cinco sencillos, un doble y un cuadrangular ante tres lanzadores que mostraron la cara que no se esperaba ver de los Leones. No porque no puedan fallar, sino porque no se espera que un club acostumbrado a estar arriba pueda verse así. ¡Pamplinas! Es béisbol.
Por ello los Guerreros, con una efectividad colectiva para llorar, vinieron a ganar dos de tres juegos ante los Leones. Gana el más débil cuando menos te imaginas.
Lo que sí puede quedar para reflexionar es por qué a los Leones les van saliendo tan mal las cosas. El récord de 15-13 que ahora presentan es señal inequívoca de que algo está mal.
No fue, se ve, culpa del mánager que se fue. Tampoco es del hombre que llegó de interino. Dejaron de batear desde que estaba Gerónimo Gil en el timón de mando y con “Chico” Rodríguez de domador, solo batearon un día. Inestables por donde se les mire.
Anoche, también enfadaron a sus seguidores. Generalmente el aficionado yucateco es festivo en el triunfo y, claro, aguantador. Pero anoche se metieron duro. Los gritos de “paren esa masacre”, “dónde están los yucatecos”, “yo bateo más que Obeso”, entre otros, fueron comunes. Aceptémoslo: desde arriba se escucha feo. La retahíla de frases que pudieron ser hasta hashtags en las redes.
Iba todo bien. Pero Dalton Rodríguez explotó en la pesadilla de la quinta. Lo relevó Jonás Garibay, un hombre al que tienen en la preselección mexicana con miras a los Juegos de Tokio, pero que ayer mostró que no está en buen momento.
De pronto fue un ir y venir de bateadores en la caja. Y “Chico” Rodríguez se habrá cansado de ir a cambiar lanzadores.
Cambio sin efecto
En la sexta, la alineación cambió. Entró casi toda la banca. Brayan Quintero en tercera, Marco Jaime en segunda, y Alan López en el derecho, con Humberto Sosa detrás de plato.
Se rindieron los Leones al jugar de esta forma. Eso de poner a toda tu banca es renunciar a ganar, no porque los suplentes no puedan, sino porque no han respondido como para generar una expectativa ganadora.
Batearon cinco hits en total y el primero, ante Miranda, llegó en la quinta. En las tres últimas entrada tuvieron oportunidades de anotar, pero solo pisaron el plato tres veces, cuando los relevistas de Oaxaca mostraron la cara que les ha caracterizado en la temporada: deficiente. Y allí quedó: poco para ofrecer en el ataque de los locales. El colmo: en la novena, con dos en base, Quintero sacó un batazo cerca de la raya del derecho y el patrullero Mario Cabrera le robó el extrabase.
Mucho para trabajar para quien venga a tomar el timón. Ya lo apuntamos: revisión a fondo y lo que no sirva, a la calle.
Hoy, a las 7:30 de la noche (por asuntos de televisión), los Leones reciben a los Pericos de Puebla. Debe ser otra historia.— Gaspar Silveira
