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Fiero ataque de los Tigres en la tercera entrada

Los Leones tienen un problema y no encuentran la forma de solucionarlo.

Puede parecer un rosario de quejas sin final, pero nuevamente los Leones tuvieron un desplome al día siguiente de ganar. Los Tigres de Quintana Roo los vapulearon en solamente una entrada, con un racimo de siete registros en la cuarta, para vencerlos 7-2 y empatar la serie.

Una entrada fue la diferencia. Así como los bengalíes sacudieron a Yoanner Negrín el martes, lo hicieron con Jake Thompson. Con Negrín, tres descuidos que no se marcan como errores. Con Thompson, un error marcado que abrió paso a la ofensiva letal. ¿Otra diferencia? Con los Tigres cualquiera la bota, como ayer que lo hicieron el octavo bate, Alex Robles, y el primero, Yosmany Guerra. Así, aunque sean pocos hits, cinco, llegan a la hora buena.

Los Leones conectaron siete, pero no a la hora oportuna. Y sin bateo, ni pitcheo ni defensa, como anoche, será difícil.

Los aficionados comenzaron a meterse con los Leones, y eso pues también habla de frustraciones. A estas alturas de la temporada, con necesidad de ganar, duele perder, más en casa.

No hay duda de que se están moviendo las piezas en aras de encontrarle la cuadratura al círculo, pero no hay respuesta positiva. Ayer, en la novena, Luis Matos metió de emergentes a Fernando Pérez y Alan López, pero ambos se poncharon para terminar el partido. El cuarto bate, Art Charles, se quedó mirando desde la banca, donde estuvo ayer, otra vez fuera del line up. Se antojaba importante que entrara al partido en ese momento de apremio, pero no. Sus razones tendrá el piloto. Hoy, Casey Harman debe abrir para una victoria necesaria.— Gaspar Silveira

 

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