MONTERREY, Nuevo León (Por Gaspar Silveira Malaver, enviado especial del Diario).— Dice Roberto Kelly que no le preocupa tener que ir a jugar a la casa de los Leones, ante un Parque Kukulcán que históricamente ha sido un dolor de cabeza para los Sultanes.
Puede tener sus motivos, pero además de lo impresionante que será estar ante 15 mil espectadores que no hay duda que serán vitales, les resultará incómodo afrontar a un equipo que salió con las banderas desplegadas jugando un gran béisbol. Muy motivado. Y el rostro del panameño era todo lo contrario anoche.
Los Leones vencieron 1-0 a los regios en un juegazo en el Estadio Monterrey y la Serie del Rey viaja empatada a tierras del Mayab. No se esperaban los Sultanes ese panorama, y, guardando las debidas proporciones, hace que nos remontemos a 2006, cuando los muchachos de Lino Rivera se engulleron a los orgullosos millonarios de Félix Fermín, y más recientemente, los de Roberto Vizcarra a los que dirigía Kelly en la Primavera de 2018.
Lo que sea, pasa a manos de los peloteros, y los de los melenudos mostraron un cráneo bien listo para salir adelante. Un juego que tenía que ser casi cerebral para ganar, y así fue.
Empezando por la impecable serpentina de un león que es “Mr. Postemporada”, Elián Leyva, quien lanzó seis entradas y dos tercios, llegando a 15 y un tercio sin admitir carrera en la postemporada. A pesar del apoyo de más de 22 mil aficionados, los Sultanes no pudieron descifrar los pitcheos del as cubano, quien dejó la pelota a Hunter Cervenka en un momento de apremio en la séptima, y el zurdo dominó para colgar el cero. En la octava, Alex Tovalín también salió bien librado, pero fue gracias a la atingencia de todo el cuadro, con un jugadón en el plato. Y la novena, también con drama, la cerró Jorge Rondón, ahora sí apretando como debe ser un “apaga y vámonos”.
Decía Oswaldo Morejón temprano que la experiencia de estos Leones es lo único diferente con los de 2006, que eran un puñado de jugadores jóvenes con deseos de comerse al mundo. El ímpetu, dijo el capitán, es el mismo: quieren el campeonato.
Y eso se vio ayer en muchos puntos. El pitcheo, sin duda, por delante. Y para la carrera solitaria del partido, con Yadir Drake en base en la quinta ante Julio Teherán (un lujo de la rotación de los regios), se necesitó de las agallas del “Black Panther” para correr los senderos, del coach Ángel Chávez para darle luz verde. Y, claro, de Sebastián Valle para sacar el trueno bien colocado por la línea de primera. “Solo quise conectarla bien, que pueda poner en contacto la pelota”, dijo Valle. Y sí, no siempre se va a ganar con jonrones.
Luego, la defensiva. Importantes lances de Art Charles en primera, deteniendo un fogonazo y aguantando al corredor de tercera; Wálter Ibarra tirándose a un costado para agarrar otra rola que iba de hit, con hombre en primera; Josh Fuentes, el “Mago”, tendiéndose para engarzar un trueno que iba al izquierdo, también con gente en base. La guinda la puso Cristian Adames: en la octava, con corredor en segunda, José Cardona sacó un rodado difícil, que el torpedero desvió. Sin perder tiempo, fue tras la esféride y tiró al plato, donde Valle aguantó la barrida lateral del Gustavo Núñez para enfriarlo. Un gran out, que puede valer muchísimo.
En la rueda de prensa posterior al partido, Vizcarra elogió a todo su equipo, y Leyva dijo que él es “lo pequeño de un equipo, y todos hacemos algo”. De eso se trata en el béisbol.
