La decisión del gobernador Joaquín Díaz Mena de adelantar el fin del ciclo escolar el 26 de junio en lugar del 15 de julio en Yucatán fue considerada por Othón Baños Ramírez, investigador de la Uady, como superficial, arbitraria e injustificada.

El doctor en Ciencias Sociales señala que la medida obedece más bien a intereses políticos porque el gobernador busca congraciarse con los sindicatos magisteriales, cuyos líderes apoyaron la propuesta original del titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, de recortar el curso al 5 de junio.

Ese acuerdo lo disolvió el propio funcionario de Morena por la presión social y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Una pérdida irrecuperable

Baños Ramírez destaca que la pérdida de 20 días de clases efectivas en el calendario escolar de Yucatán es irrecuperable para los miles de alumnos de educación básica.

Además, considera, afecta negativamente el aprovechamiento educativo y la asimilación de valiosos contenidos en los alumnos.

También sienta un mal precedente porque institucionaliza la improvisación y la práctica arbitraria en el sistema educativo estatal, al dar pie para que en futuras ocasiones modifiquen por ocurrencias el calendario escolar.

“El gobernador ofreció una explicación sumamente superficial y arbitraria sobre la medida de adelantar el ciclo escolar al 26 de junio, en vez del 15 de julio como era”, señala en entrevista sobre este tema.

“¿Por qué es superficial esa explicación?”, plantea. “Bueno, ¿desde cuándo las condiciones climáticas de Yucatán afectan a los niños que asisten a la escuela de educación básica? ¿Qué tiene ahora de extraordinario el clima como para cortar tres semanas las clases?”.

“El clima de Yucatán que tenemos en junio, julio y agosto es el de siempre, de altas temperaturas. Claro que este clima extremo tiene algún tipo de afectación entre los niños, pero no es nada nuevo que los padres de familia y maestros no sepan sobrellevar y que los alumnos no resistan”, reitera.

“Son condiciones con las que hemos vivido toda la vida aquí en Yucatán. No estamos hablando de nada extraordinario. Evidentemente, es una medida arbitraria que obedece a intereses políticos más que a los intereses de la sociedad yucateca y de los niños yucatecos”.

“Es una medida para quedar bien con los sindicatos de maestros porque significaba tres meses de vacaciones con la propuesta original”, dice el investigador.

“No veo francamente otra razón para adelantar el ciclo escolar. Van a perder 20 días de clases efectivas los niños y niñas. Esto influye en la preparación y transferencia de conocimientos. Es un tiempo que no se recupera porque en el siguiente curso escolar verán programas nuevos. Es decir, merman la calidad y el aprovechamiento educativo”.

El doctor Baños Ramírez califica de una medida desafortunada la decisión del gobernador Díaz Mena de recortarle 20 días al calendario escolar de Yucatán sin tomar en cuenta a la sociedad, a los padres de familia y a los niños.

¿La decisión del gobernador es una muestra de autonomía política?

“El gobierno federal dejó abierta la posibilidad para que cada gobierno del Estado tomara la decisión final en función de las condiciones climáticas. Eso es lo que aprovechó el gobernador”, subraya.

No es una muestra de autonomía política, sino que aprovecha esa ventana que dejó abierta la propia SEP para los gobernadores de los estados”.

Baños Ramírez sostiene que ante las inconformidades de grupos de maestros yucatecos por el trabajo gubernamental, Díaz Mena aprovechó esta oportunidad para fortalecer su relación con el magisterio y recorta el calendario para congraciarse con los profesores al darle más días de vacaciones.

“Es un mal precedente porque dejará abierta la posibilidad de que por cualquier ocurrencia que tenga el gobernador en los próximos ciclos escolares, podrá modificar, recortar y tocar el calendario escolar”, indica.

“Nada lo va a impedir porque ya es un precedente que se asienta para mal. Es un precedente muy grave porque esta medida autoritaria se puede repetir. Es increíble que el gobernador repita un error clarísimo del titular de la SEP que fue ampliamente criticado al grado que tuvo que dar marcha atrás”.

“La sociedad, los padres de familia y parte de los maestros no estuvieron de acuerdo con recortar el calendario escolar nacional y aquí en Yucatán el gobernador sí lo reduce”.

“No le sirvió de nada al gobernador que el propio Mario Delgado diga: ‘oigan, cometí un error’. No le sirvió al gobernador ver que la sociedad rechazó esa medida original porque comete el mismo error”, señala.

“Está con ese mismo argumento de no tomar en consideración a los alumnos y afectar el aprovechamiento escolar”.

“Realmente el gobierno de Huacho, no solo el de Huacho, sino los de Morena, no escucha a la gente. Ellos toman las medidas a nombre del pueblo, en nombre de la sociedad, por el gran poder concentrado que manejan”, resalta.

“Es una medida que solo beneficia al magisterio porque los trabajadores de la educación gozarán de unas vacaciones más largas”, señala.

Domos en escuelas primarias

El reportero recordó al doctor Othón Baños Ramírez que el entonces secretario de Educación estatal, Raúl Godoy Montañez, ex rector de la Uady, suspendió actividades físicas al aire libre para evitar la exposición de los niños al sol quemante y calor sofocante. En ese entonces las escuelas no tenían domos ni techumbres.

“Es correcto. Fue a raíz de eso que se implementó una política de dotación de techos a las canchas de todas las primarias y hoy las tienen todas”, señala.

“Esto quiere decir que hoy no les afecta demasiado hacer actividades al aire libre bajo este techo. Los alumnos no salen todos al mismo tiempo, van por horarios para aprovechar la infraestructura”, explica. “Por esta razón considero que el recorte del calendario escolar en Yucatán no está justificado y es una medida francamente arbitraria. Terminar antes el ciclo escolar no deja ningún beneficio para la sociedad, ningún beneficio para los niños de educación básica”.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.