La voracidad de Lionel Messi no se satisface con una Copa del Mundo.
El capitán de Argentina ejecutó a la perfección un tiro libre en el triunfo 2-0 en el amistoso ante Panamá een el estadio Monumental de Buenos Aires ante 83,000 aficionados, en el marco de la celebración por la obtención del título mundial en Qatar después de 36 años.
Con esta anotación, Messi alcanzó a sus 35 años los 800 goles en su carrera y quedó a uno de los 100 con la selección.
El astro del París Saint Germain se desquitó a los 88 minutos de cuatro intentos fallidos previos —entre el arquero visitante José Guerra, el travesaño y el palo se habían confabulado para impedirlo. Con su botín zurdo que tenía tres estrellas estampadas en el empeine, Messi ejecutó a la perfección un tiro libre desde la medialuna del área grande y clavó en el ángulo.
El gol de Messi fue la cereza en el pastel de una emotiva fiesta que había comenzado varias horas antes y cerró el propio capitán levantando una réplica de la Copa del Mundo, en una recreación de la ceremonia de premiación en Doha tras vencer a Francia 4-2 en tanda de penales en la final el 18 de diciembre.
“Quiero agradecerles por todo el cariño que venimos recibiendo, no sólo por el campeonato del mundo sino desde antes con Copa América. Les dijimos que íbamos a hacer todo lo posible por ganar esto”, dijo Messi al tomar el micrófono.
“Disfrutemos esto porque estuvimos mucho tiempo sin ganarlo y no sabemos cuándo volveremos a ganarla otra vez. Es muy difícil ganar una Copa del Mundo, depende de muchas cosas, a veces por pequeños detalles no se puede conseguir. Disfrutemos de la tercera”, arengó.
El astro pasó del desencanto tras las cuatro finales perdidas con la Albiceleste a situarse en el mismo pedestal que Diego Maradona, el héroe del Mundial 86.
La afición argentina, que recibió el premio “The Best” de FIFA a la mejor del mundo, acompañó el recorrido al ritmo de “Muchachos”, el himno no oficial con que alentaron en cada presentación del equipo de Lionel Scaloni en Doha.
Un doble del Papa Francisco bendiciendo la Copa, niños que recién aprendieron a caminar vestidos con la camiseta número 10, vendedores de muñecos del astro Lionel Messi y una marea de banderas albicelestes resaltaron en la previa de la primera presentación de la selección de Argentina con las tres estrellas en el escudo.
“Esto de la Copa Mundial fue un milagro”, dijo Marcelo Saracho, de 49 años, vestido del Sumo Pontífice.— AP
