Las Rangers de Mérida están alistándose de cara a su participación en la Liga Nacional Femenil de Fútbol Americano. Es un arduo trabajo el que desarrollan en, la mayor parte de las veces, condiciones poco propicias para hacer sus ensayos. Las dimensiones de las canchas no son las adecuadas, a veces las condiciones de las mismas tampoco. Unas veces trabajan en un parque, acondicionando, otras en una canchita de fútbol infantil, algunas más en superficies con dimensiones del emparrillado que las verá debutar el 29 de abril en La Inalámbrica ante Toluca.

Eso podría verse como el pan nuestro de cada día para ellas. No les asusta.

Bueno, en realidad qué podría asustarles cuando están acostumbradas a las tacleadas de las rivales. Más que las contrincantes, las circunstancias de vida son las que les hacen estar más en desventaja sobre otros equipos.

“Nos esforzamos por estar lo mejor posible para nuestros partidos, pero igual, para hacer nuestra vida cotidiana”, señala Olga Aurora Batista Vargas, quarterback de las Rangers, durante un entrenamiento nocturno, y con luz apenas para poder dejarse ver en una cancha infantil, en Francisco de Montejo.

Sus palabras hacen eco en el devenir diario de lo que las Rangers son para el deporte de las tacleadas y la vida que llevan sus integrantes. Entre ellas hay mujeres de diversas características y personalidades: damas que trabajan como empleadas, emprendedoras, estudiantes, madres de familia. Damas que, a veces, luego de trabajar desde las 7 de la mañana (por tanto, despiertas desde antes) y cumplir horarios, y que, tras terminar sus actividades laborales y profesionales, apenas les alcanza para un leve descanso e irse a entrenar a las 8 o 9 de la noche, a veces hasta casi las 12.

Lucha admirable

“Esto es admirable, por donde se le vea”, dice Luis Ortiz Romero, head couch y CEO de la agrupación, que desde hace varios años va picando piedra, cobijado por este grupo de mujeres que no baja la guardia, ni en días de descanso, “porque siempre tienen que hacer algo que tiene que ver con este deporte tan complicado”.

Las vimos entrenar de principio a fin en una noche reciente en un parquecito de Francisco de Montejo, conocido como “Las Rampas”. Las condiciones de la cancha permiten poco, así que una y otra vez intentan las jugadas en espacios cortos. Fabiola Guerrero Díaz, corredora y receptora.

El couch les hace observaciones fundamentales, que van desde ser precisas hasta ponerse fuertes, sabedores todos, tanto cuerpo técnico como jugadoras, que “en un partido oficial las rivales no se van a tentar el corazón para derribarnos. Pero ojo, eso no significa que vayamos a actuar de manera ilegal, solamente deben estar listas para todo lo que viene”.

Circunstancias

Las Rangers nacieron como equipo hace varios años. Han tenido actuaciones diversas en ligas oficiales, una de ellas la de fútbol bikini, que ahora dejará de ser tal para pasar a fútbol convencional (vestimenta completa). La circunstancia propia de este deporte (de contacto, rudo, mucha fuerza) hace que no cualquiera decida animarse a jugarlo. Pero en Yucatán la disciplina ha crecido, y se ven cada vez más damas con la intención de aprenderlo.

Una expresión clave es poder disfrutar lo que hacen.

“Aquí en Rangers disfrutamos muchísimo jugar al fútbol americano. Todas las que estamos aquí somos mujeres normales, hay estudiantes, otras que son mamás, algunas somos empresarias, emprendedoras. Disfrutamos muchísimo venir a entrenar todos los días que podamos. Pero necesitamos apoyos. Todas las personas que quieran sumarse. Entrenamos en cualquier campo, pero queremos tener otras instalaciones para poder desempeñarnos mejor”, dice Fabiola Guerrero.

Y vaya que hay mucho por hacer en este aspecto. Los deportes femeniles, siendo sensatos, van subiendo como la espuma, pero no siempre reciben el mismo respaldo que las actividades para varones. El caso de las Rangers de Mérida, ahora, es ejemplo claro: las yucatecas están alistándose para jugar en uno de los torneos de mayor importancia en este deporte en México, y uno de los puntos más complicados es el de los viajes largos. Solo hay que ver el calendario de juegos para darse una idea. Las distancias y la calidad de rivales harán que la exigencia sea mayor.

Tras el debut en Mérida el 29 de abril ante Toluca, el 27 de mayo y el 8 de julio volverán a jugar en casa ante Monterrey y Chihuahua, pero de visita les tocará periplos grandes: el 13 de mayo tendrán que desplazarse a Ciudad Juárez, mientras que el 10 de junio irán a Texcoco y el 24 del mismo mes les corresponde jugar ante el equipo de Saltillo.

“Nos toca un calendario difícil, pesado, pero no imposible. Tenemos a Ciudad Juárez, vamos contra las campeonas, con Saltillo. También tenemos Texcoco y nos visitan Chihuahua y Monterrey. Los del Norte son equipos muy fuertes, además allá se juega un muy buen fútbol, pero no quiere decir que no vayamos a dar guerra. Somos una organización muy fuerte, sabemos golpear duro. Vamos a hacer una buena temporada. De eso estamos seguras”, indica Olga Bautista. La mariscal de campo cree, además, que el esfuerzo que están haciendo todas las integrantes del equipo, es muy positivo. “Somos como una familia, llevamos tiempo trabajando juntas, nos conocemos y sabemos lo que queremos”, expresa en esta charla para los “Domingos Especiales de www.yucatan.com.mx”.

Luego de dos horas de intenso trabajo, se reunieron en un espacio en que apenas llega la luz de las candilejas para hacer “team back”, analizando lo hecho en el ensayo de las estrategias. Platicaron largo rato, intercambiaron opiniones sobre lo hecho y entonces, a todo pulmón, gritaron “1,2,3… Rangers”.

El grito de guerra contagia y emociona solo con escucharlo. “No solo queremos que vean a mujeres jugando fútbol americano, practicar un deporte que muchos creen es violento… queremos que vean a mujeres decididas a dar pasos que antes no era fácil dar”, dice Fabiola.

Es la huella que las Rangers quieren dejar. Más allá del impacto que en el emparrillado puedan causar, lo suyo es una apuesta que pretenden cale hondo en las mujeres, en una sociedad que deje de verlas como personas raras. Solo quieren hacer algo que las deje orgullosas para luchar por Yucatán y por las mujeres.— Gaspar Silveira Malaver

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