Pete Rose consiguió 4,256 hits en el béisbol de las Grandes Ligas
Pete Rose consiguió 4,256 hits en el béisbol de las Grandes Ligas

El béisbol tiene un antes y después de Pete Rose.

Desde las primeras décadas de los 1900 con Ty Cobb, nadie jugó tan duro como Rose. Ty peleaba cada turno; Pete peleaba cada base extra. Rose enseñó a todos que barrerse con las manos por delante era una forma de alcanzar una base extra.

En 1980, el Diario publicó la coronación de los Filis ante los Reales. Rose fue parte de ese equipo que dejó huella.

Rose, genio y figura, fue mejor pelotero que mánager, y hay quienes dicen que fue también mejor beisbolista que persona.

Pero qué pelotero. Bateando hits, amasando récords, en primera base, en tercera a veces. Cuando hacía el tercer out de una entrada salía y tiraba la pelota con un estilo de guerrero que había triunfado en una batalla.

Y esa, tal vez, sea la forma de recordarle hoy que ha muerto a los 83 años de edad, enlutando a un béisbol al que dio toda su vida.

Pete Rose se fue con muchas marcas. La más grande es la de hits, que arrebató a Cobb cuando bateó ante Eric Show, de San Diego, en el Riverfront de Cincinnati. Todo mundo habló de ese récord de leyenda.

Pero era apostador. Y esa fue su perdición. Lo vetaron de por vida. Su exilio le duró una eternidad porque MLB no lo perdonó nunca y se fue sin ser reinstalado para llegar al Salón de la Fama.

Cooperstown tiene borrachos, drogadictos, pleitistas (Cobb, entre ellos), pero no tuvo a Rose. Él se conformó por ser querido por los aficionados.

Dicen que una o varias veces vino a cazar patos a Yucatán. Pete se fue, pero no se irá.— Gaspar Silveira Malaver