Una lechuza revoloteando en la Plaza de Toros Mérida, en la corrida dominical que abrió la temporada
Una lechuza revoloteando en la Plaza de Toros Mérida, en la corrida dominical que abrió la temporada

Amigos aficionados…

La corrida del pasado domingo en la Plaza Mérida puso muy alto el listón en la fiesta en México.

Y como se apuntó en la reseña, si hay toros de verdad, todo es distinto.

El encierro de La Estancia cumplió con creces con los seis toros que se lidiaron (uno fue devuelto, quizá enfermo), y tuvieron presencia impecable. Los ahijados de Alejandro Martínez Vertiz fueron bautizados casi todos con nombres de aves (Pichón, Gorrión, Halcón, Colibrí, Calandrio, Pavo Azul). Nada de especiales, simplemente pelearon en varas, cumplieron en su recorrido en capote muleta y con eso bastó.

En varas, recordaremos siempre el par de puyazos de Omar Morales y su sobrino Daniel, los dos parte de los herederos del famoso varilarguero Ricardo Morales “El Güero de la Capilla”.

Y también, una tarde de cinco orejas, como mucho tiempo no se veía en la Mérida, con los triunfos de Joselito Adame y “Calita”, saliendo en hombros, entre pañuelos blancos, y viendo volar de forma espectacular a una lechuza blanca, entre ovaciones.

¡Qué tarde! No hay duda. Y tomo una frase del contador Carlos Pasos Novelo, que se la perdió: “Se dice que los buenos aficionados deben ir a todas las corridas”. Ciertamente.

Pues la fiesta sigue. Apunta al Sur de Mérida con parada en el coso portátil que montarán en la Feria Yucatán de Xmatkuil, donde se darán tres corridas, en mano a mano, que podrían ser para encabezar cualquier ciclo: el 10 de noviembre, Román con Héctor Gutiérrez; el 17, “El Conde” y Antonio Ferrera, y el 24, “El Zapata” con el yucateco Juseff Hernández.

La fiesta de los toros sigue.— Gaspar Silveira Malaver