Decían, y quienes lo conocen lo siguen diciendo, que Arturo Guerrero es un lujo del baloncesto mexicano. Toda una elegancia, como jugador y como persona.
Hoy podemos decir que, como se le ha visto y escuchado en su papel de comentarista en televisión y radio, también hablando, expresándose, con pesar por el juego actual, es un privilegio oírle y leerle. Una sabrosa charla que fue de la crítica al tramado didáctico del deporte de sus amores.
El famoso “Mano Santa”, considerado junto con Manuel Raga como los dos mejores basquetbolistas mexicanos de la historia, contó al Diario sus opiniones sobre el nuevo orden que vive el baloncesto profesional, basado en el tiro de tres puntos. Los disparos desde esa línea han dejado de lado la esencia del alguna vez llamado “deporte ráfaga”.
Primero, Arturo Guerrero dice: “Yucatán… cuántos amigos, cuántas vivencias… Qué gratos recuerdos tengo de esa tierra. Jalil (Xacur Salazar), Eloy Cáceres Delgado (fallecido hace unos años), y muchos más, otros recientes el ‘Caballo’ (Rodrigo Pérez, que jugó en selección nacional y fue de Liga Nacional”.
El motivo del contacto con Arturo Guerrero Moreno (30 de agosto de 1948, León, Guanajuato) fue sobre la temática del tiro de tres puntos que, para los grandes jugadores, entrenadores y estadistas, representa un completo abuso.
Surge la idea de este trabajo luego de que, en meses recientes, James Harden alcanzó un hito convirtiéndose apenas en el segundo jugador de la NBA en llegar a 3 mil tiros de tres puntos. Para cuando Harden lo hizo, el 1 de diciembre, el único antes de él, Stephen Curry, ya tenía la escandalosa cantidad de 3,810 disparos de tres unidades. Eso quiere decir que, para esas fechas, Curry tenía 11,430 unidades logrados en esa faceta, de un total de 22,235 puntos de por vida. Un dato que impacta: Kareem Abdul-Jabbar, que fue muchos años el máximo anotador de la NBA, sólo encestó un triple (el 24 de febrero de 1987), de su gran total de 38,387. El mayor encestador actualmente es LeBron James (41,599 en total), pero “King James” ha marcado 1,979 tiros de tres (5,937).
La considerada liga más fuerte del mundo ha caído, ante esta abrumadora cifra de triples y en el juego basado en ese aspecto que lidera Curry, en una especie de tedio porque el básquetbol va perdiendo su esencia. Peor aún, es lo que los niños ven y el mal ejemplo cunde.
Arturo Guerrero lo sabe y expresa su sentir por esa circunstancia del “nuevo baloncesto”. No habla sólo de sus tiempos, considerados como una época dorada del básquet mexicano.
“Pensando lo que queremos analizar con la pregunta que me hacen sobre el juego basado ahora casi estrictamente en el tiro de tres puntos, eso ha venido a terminar con la esencia muy fundamental del baloncesto”.
Arturo Guerrero Moreno, hoy disfrutando del retiro y de su familia, con los achaques propios de la edad, pero siempre al pendiente del juego, señala: “Y ahora con esto de querer tirar siempre de tres puntos, hacer sistemas abiertos, solamente con el pick and roll, y con las pantallas y bloqueos externas, le ha quitado el encanto al juego interior del básquetbol, que era algo muy importante, muy bonito”.
En audios enviados al Diario, comenta que “estamos dejando de ver el juego de potencia, de fuerza, lo que se hacía debajo de los tableros. “No sé si les tocó ver, por ejemplo, a Kareem Abdul Jabbar, que dominaba el tiro de gancho. Las épocas de los grandes repartidores de juego, el espectáculo de Magic Johnson, cómo pasaba la bola John Stockton, cómo era el juego de Michael Jordan”.
Y sentencia: “Todo eso ha originado una cosa muy mala para el básquetbol. Se engolosinan los jugadores con los tiros de tres y el resultado es ver juegos que están aburriendo porque ya no hay juego, sólo tiros de tres”.
La otra faceta
Cuando se fue de las canchas con todos los honores, Arturo Guerrero tuvo la oportunidad de narrar, comentar para televisión, ser llevado por las grandes cadenas a eventos importantes como Mundiales o Juegos Olímpicos.
Y una de sus experiencias en Olimpíadas, en las de Atenas 2004, que fue como analista, le hace reflexionar aún más en el tema de los tiros de tres puntos, y también abre el baúl de los mejores años de su vida como jugador.
“Tengo este ejemplo: desde los Juegos Olímpicos de Atenas, en que jugaron la final Argentina e Italia, se vio el funcionamiento del tiro de tres. Cuando no hay la ‘mano caliente’, cuando no hay puntería en los tiradores, se pone en riesgo fácilmente el juego. Eso pasó con Italia, que se engolosinó con los tiros de tres, fallaron y fallaron, y Argentina, dominando con el juego abajo, con profundidad, vino a apretarlos y a ganar la medalla en Atenas. Todos hablábamos de ese tema en esos Juegos Olímpicos, en los que estuve presente como analista de Televisa”.
El reconocido jugador y mentor hace un paréntesis:
“Quiero comentar que esto ha originado un aislamiento muy grande de la gente, de la fanaticada, en la NBA. Los dirigentes y el comisionado están tomando cartas en el asunto. La temporada próxima van a venir nuevas reglas, especialmente porque se está pidiendo y tratando que los equipos le den más función al juego externo. Los couches, si no analizan los juegos abajo, en el interior, la estrategia se pierde muchísimo con este sistema de juegos abiertos”.
“Parecen una calca un juego con otro, parece que estamos viendo el mismo partido, porque no salen de las pantallas externas, las jugadas de atracción para crear la situación de dos contra uno, tres contra dos, el juego de triángulo abierto, ha originado todo esto. Yo creo que es ahora cuando debemos trabajar muchísimo en este aspecto, concientizar a la gente que maneja el básquetbol internacional, que haya reglas que vengan a eliminar el que haya tanto tiro de tres puntos, que los niños puedan ser enseñados a jugar básquetbol con su esencia. Le decíamos el ‘deporte ráfaga’, ahora ya no hay velocidad como antes, es dar el balón a la banda, a la línea de tres… y listo”.
Arturo Guerrero fue en su momento el símbolo mexicano del baloncesto. Jugó todo lo que pudo, en equipos, en selección. Fue a Mundiales, a Juegos Olímpicos, y siempre codeándose con los mejores de la época, en América, en Europa. “En mi carrera me quedé con las ganas de jugar con esa regla. No me tocó en esos tiempos que, si pasaba, lo que hubiéramos hecho”.
El “Mano Santa” está en la lista selecta de los 10 mejores anotadores en la historia de los Juegos Olímpicos. “De esos que son los mejores tiradores, aparezco dos veces, en los Juegos Olímpicos de Montreal: uno de 42 puntos, contra Japón, y uno de 40, contra Australia… ¿Te imaginas si hubiera existido la regla de tres puntos?”.
Insiste en que hay otros grandes, como el caso de Óscar Schmidt, de Brasil, “un maravilloso jugador que anotó 55, pero ya con la regla de tres”. Pone de ejemplo reciente a Luka Doncic, la estrella de Eslovenia, que le marcó 48 puntos a Argentina en los Juegos de Tokio 2020. Hace referencia de otro grande de su época y poco más atrás, el peruano Ricardo Duarte, quien anotó 44 en los Juegos de Tokio en 1964, récord que, de acuerdo con la historia, fue superado ocho ediciones después por los 55 de Schmidt en Seúl-88.
Pero se sincera: “El reglamento hay que aceptarlo, es lo que tocó jugar”.
Vuelve a la carga, sin embargo. “Se tienen que tomar medida, que no haya abuso en el tiro de tres, no quitarle tanta fluidez que haya estrategia, más táctica, para poder amagar y hacer sistemas de conjunto para poder buscar tiros cortos, tiros de espalda a la canasta, buscar la esencia completa del básquetbol, no quitarle la esencia a la variedad”.
Y ciertamente, ese abuso desde la pintura de tres ha hecho que muchos critiquen el actual juego. De Curry, por ejemplo, si bien es cierto que es un monstruo de la NBA actual, su juego divide opiniones. Y no son pocos los que dicen que el llamado mejor jugador es, igual, “lo peor que pudo pasarle al básquetbol”. Guerrero dice: “No todos van a poder tirar como Curry. Seguramente lo van a intentar, pero no tienen la magia que él trajo al juego”.
“Espero, de verdad, que los dirigentes tomen cartas en el asunto para que el básquetbol vuelva a tener esa belleza de jugar en conjunto, encontrar la amalgama perfecta en la cancha”.
Ah, y se aprovechó la charla para decirle al retirado astro que el reportero quería, en sus años de estudiante, unos tenis con la marca “Arturo Guerrero”, que los basquetbolistas usaban con regularidad.
“Yo mismo los fabricaba, tenía la maquinaria para fabricarlos. Ahora también lo hacemos en León, pero los de esa época eran muy especiales”, señala.
Sin duda, un lujo para la historia del deporte mexicano.— Gaspar Silveira Malaver






