Amigos aficionados…

Leía un apunte de años anteriores en que hablaban del pasado y el presente de la Fiesta. Lo titularon “Los siete toreros más famosos de la historia y la actualidad”.

Vaya que es difícil hablar de un número reducido de figuras, cuando la historia del toreo, tan grande y extensa, se ha curtido de diestros inmortales para teclear libros o parlarlo.

El apunte, del portal “De sol y sombra” (2021), señala como los siete principales, de distintas épocas, con su análisis correspondiente, a los siguientes (en el orden que los presenta): Enrique Ponce, José Mari Manzanares padre, Santiago Martín “El Viti”, Morante de la Puebla, Juan Belmonte, José Tomás y Manolete. Si el espacio lo permite en la edición impresa de la siguiente semana iremos desgranando detalles de esta lista. De esos, en opinión del que escribe: Belmonte, Manolete y Morante, el recientemente retirado y por quienes las empresas lloran su urgente retorno.

En la misma página en internet se hace otro análisis reflexivo, dejando una relación en la que están Antonio Ordóñez, Rafael Molina “Lagartijo”, Francisco Rivera “Paquirri”, Miguel Báez “Litri” (papá), Manuel Benítez “El Cordobés”, Luis Miguel Dominguín, apostillando con un “largo etcétera que no aparezcan en ella”.

En lo personal, quedaron fuera de ambas listas “Joselito El Gallo”, y, sin ánimo de ser patriota, incluso Rodolfo Gaona, que peleó y triunfó junto con José Gómez Ortega y con Belmonte. Me atrevo a meter mano por los de genios de Camas, Paco Camino y Curro Romero, y por supuesto, a Julián López “El Juli”. Si hablamos de este último, en la época en que Tomás no quiso torear, Morante estaba intermitente y Ponce arañaba el futuro, él fue la cara visible de la fiesta de los toros.

Cuando un grande se iba, irrumpía otro. Siempre la estafeta se quedaba en buenas manos y se espera ocurra otra vez.

De lo que no queda la menor duda es que todos fueron extraordinarios, cada uno en su estilo, algunos más completos y famosos que otros.

La Fiesta, dicen, se trata de que todos podamos ver a equis o ye torero, nos puede no gustar, pero a otros públicos sí les puede ser interesante. Esa es una de las partes más grandes de la fiesta de los toros.

Trataré de armar mi “top 7” igual. Difícil, pero en la tauromaquia, por fortuna, se da una comunión de criterios y respetos, que se pueden romper géneros.

Gaspar Silveira Malaver

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