La gran mayoría de los veinte mil aficionados se fueron del Estadio Tomateros sorprendidos porque su equipo perdió el segundo partido de la Serie Final de la Liga Mexicana del Pacífico.

No era, para nada, lo que esperaban, en una serie de campeonato a la que entraron como claros favoritos, por abrir de locales, por el equipo y el mánager que tienen y porque al rival, los Charros de Jalisco, los dirige un piloto que, de buenas a primeras, pasó de héroe a villano en Culiacán.

Y calentado el ambiente como en todas las series en que Benjamín Gil está, la batalla se reanudará esta tarde a las 5 (tiempo de Mérida) en el Estadio Panamericano de Zapopan.

Los Charros ganaron el Juego 1 ante Manny Barreda con gran noche de Mateo Gil, con un jonrón y cinco producidas. Y el segundo, con jugoso racimo de siete registros en la segunda entrada, haciendo explotar a Luis Cesa en ese rollo. Los hermanos Julián y Tirso Ornelas se volaron la barda.

Antes de abandonar el Estadio Tomateros, Benji Gil, quien será el piloto de la selección de México para el Clásico Mundial, ofreció una de sus acostumbradas conferencias en las que habló a diestra y siniestra, expresando que “a Culiacán no volveremos. O será luego, para visitar a amigos”.

Eso enfureció a los culichis, incluidos periodistas, que tundieron a Gil, quien años atrás fue héroe tomatero cuando era pelotero.

Un dato clave para esta serie final: los mánagers que la comandan se vieron las caras en la batalla de campeonato de la Liga Mexicana de Verano y Lorenzo Bundy, entonces timonel de los Diablos Rojos, guió una apabullante coronación de los escarlatas ante los Charros de Gil.

Ahora, son los Charros de Gil los que tienen el comando. Bundy dijo que viajarán a Zapopan a ganar dos partidos para regresar a Culiacán por los otros dos. Y fue en que Gil respondió que no volverán a Sinaloa.

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