Representó la fortaleza africana y un fuerte vínculo en el ámbito deportivo entre Europa y África. Demostró que un héroe puede nacer en cualquier parte del mundo, que cuando se posee talento nato, no existen barreras que lo detengan.
Hablo de un deportista excepcional que nació en la capital de Mozambique cuando ésta era parte del estado portugués, su nombre: Eusebio da Silva Ferreira, llamado en el mundo de las patadas simplemente Eusebio. Las principales características de ese futbolista lusitano eran la velocidad, excelente rematador, buen dribleador, con una potencia en la pierna derecha que parecía un cañón, cuando empalmaba la esférica el trallazo era impresionante. Cuenta la anécdota que en un entrenamiento el balazo que salió de su botín rompió la red de la portería.
Antes de ser figura Eusebio jugaba durante su niñez y juventud en las calles de su ciudad natal Maputo, pateando pelotas de trapo. Ya siendo adolescente fue descubierto por un buscador de talentos del Club Benfica, quien lo reportó a la institución con el siguiente mensaje: “Encontré un diamante negro. Es lo mejor que he visto en mi vida”.
De la colonia africana pasó al club luso, donde se convirtió en figura. La “Pantera Negra”, como era llamado, tuvo su máxima gloria en el Mundial de 1966 en Inglaterra, donde Portugal hacía su aparición por primera vez en el certamen y, de la mano de Eusebio, obtuvo el tercer lugar, su mejor posición en una Copa hasta hoy.
Y, para gloria portuguesa, resultó campeón de goleo con 9 dianas. Con su actuación en ese evento alcanzó fama a nivel mundial.
Durante su paso en el Benfica se transformó en el mejor futbolista que ha dado Portugal y se convirtió en el primer negro de origen africano en ganar el Balón de Oro, lo que aconteció en el año 65 del siglo pasado. El número 8 que la Pantera de Mozambique portaba fue símbolo de coraje y pundonor, pero también de humildad, modestia y sencillez, ganando el respeto y admiración de tirios y troyanos. No sin razón fue de corazón para los hinchas el rey de Lisboa. Cuando se retiró, acumulaba 727 goles, 11 títulos de Liga, una Copa Europea, un Balón de Oro y dos Botas áureas. Es el máximo romperedes del equipo lusitano, con 473 tantos.
Muere en 2014 y el Benfica erige en su honor una estatua orientada hacia el Estadio da Luz, como símbolo de su vínculo eterno con el club. Sus restos mortales yacen en el Panteón Nacional de Portugal. Eusebio, la “Pantera Negra”, el chiquillo de pielmorena que jugaba con balones de trapo en las calles de su ciudad, hoy es un mito, de un cañonazo con la pierna derecha pateó la pobreza y la convirtió en gloria eterna. Que Dios lo tenga en su gloria. Mérida, marzo de 202
