La FIFA cuenta con una regla que establece que solo los futbolistas y exfutbolistas campeones del mundo y los jefes de Estado en funciones tienen permitido tocar el galardón original.
“Tengo una réplica en casa con el mismo peso y las mismas historias” declaró Roberto Carlos, que pudo levantar la Copa del Mundo en el año 2002 y que, posteriormente, posó levantando y besando el trofeo.
Hugo Sánchez, por su parte, bromeó con no poder tocar el trofeo al nunca haberlo ganado y añadió que México es “campeón del mundo en ser anfitrión”.
El trofeo está fabricado en oro de 18 quilates y pesa más de 6 kilogramos.
