Algo que ha sido una bandera de Román en sus años más difíciles como matador es la sinceridad. Para expresarse, y para torear.

El torero valenciano abrió la Puerta Grande en la penúltima cita de la Feria de San Isidro, ayer en Las Ventas de Madrid, donde quedó de manifiesto las razones por las que nunca las figuras podrán ser capaces de lidiar toros como los de Victorino Martín u otras ganaderías de las llamadas duras en los grandes escenarios.

Para ello se necesita lo que toreros como Román tienen. Lo dejó claro en Madrid tras desorejar a “Gallarete”, un importante toro de Victorino. Morenito de Aranda y Fernando Adrián fueron silenciados en sus labores en una interesante tarde con los Albaserrada con lleno de “no hay billetes” en los tendidos, el decimoséptimo del ciclo.

Apuesta grande

Román apostó por el primero de su lote, tercero de la tarde. Un toro importante, protestado quizá por falta de kilos, pero muy bien armado. Fue “Gallarete” un animal exigente, duro, de los que recuerdan a aquellos victorinos antiguos que pedían colocación, firmeza y una cabeza muy fría. Un toro de los que no regalan nada, de los que obligan a estar muy puesto desde el primer muletazo y que solo permiten el lucimiento cuando el torero es capaz de entender su ritmo, su distancia y su forma de embestir.

Sin probaturas, lo inició de muleta con la diestra en una buena primera serie de contacto que ya conectó mucho con un entregado tendido. Tiró de la embestida y ligó buenos muletazos, poderosos, que siguieron elevando la faena, conectando con los tendidos. Por el izquierdo el toro era otro. Volvió a la diestra sin ayuda y terminó de cerrar una faena de mucha emoción.

Las faenas hay que rubricarlas y la firmó bien: la estocada recibiendo fue el gran culmen y tras fuerte petición paseó las dos orejas que le garantizaban su segunda Puerta Grande.

La faena tuvo emoción, verdad y un mérito enorme. Y por eso las dos orejas, que no fueron un premio generoso, sino merecido, para un torero que, en los previos de San Isidro, mostró en un promocional las cicatrices de las cornadas que le han surcado el cuerpo.

El largo ciclo de la Feria de San Isidro, de casi un mes de toros, novillos y cultura, se cierra hoy en el ruedo de Las Ventas con la Corrida In Memóriam por Ignacio Sánchez Mejía, una tarde en que Borja Jiménez toreará en solitario seis ejemplares de los hierros de Toros de Cortés y Domingo Hernández.

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