Del otro lado
Xavier E. Hurtado Ferrer (*)
Ahora que el gran director cinematográfico mexicano Guillermo del Toro —quien se llevó 14 premios norteamericanos por su película “La forma del agua”— comentaba la similitud entre el devenir de la vida y un enorme barco, ocupado por todos los contemporáneos, y cuyo destino inevitable es la muerte, es importante resaltar la gran labor de relaciones públicas que estas figuras nacionales hacen por México en la Unión Americana.
Pléyade entre las que destacan Gael García y Salma Hayek. Son verdaderos héroes desde la visión del ciudadano mexicano común, que ve con horror el tener que vivir entre personas que hablan un idioma distinto, por lo que la comunicación es difícil. Los que se logran asimilar totalmente y se vuelven creadores con todo el medio ambiente en contra merecen una medalla de oro.
Podría decirse que alguien desde dentro les abrió las puertas y así es, porque en el medio artístico del vecino país hay mucha gente idealista; pero también hay que reconocer el gran esfuerzo que estos compatriotas realizan en un país en el que los mexicanos siempre estarán “bajo la lupa”, pues son gente que llama la atención, pues son muy trabajadores, creativos y muy inclinados a hacer amigos, lo que los está proyectando hasta sitios de gran nivel en EE.UU.
Los mexicanos en Estados Unidos, que en global mandaron el año pasado a sus familiares en México un total de 28,000 (veintiocho mil) millones de dólares, fruto de un trabajo medido, supervisado y reconocido por las empresas yanquis de toda índole, ayudan allá y sus familias de aquí reciben el apoyo.
La vida se va como una flecha, o “como de rayo” como dicen algunos. Apenas da tiempo para ubicarse cuando ya se acabó. Pero mientras el amor a la patria sea el que guíe a los mexicanos en el exterior, estaremos del otro lado. Bon voyage.— Mérida, Yucatán.
Xavier_eduardo@yahoo.es
*) Maestro en Administración por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
También hay que reconocer el gran esfuerzo que los compatriotas realizan en un país en el que los mexicanos siempre estarán “bajo la lupa”
