El precandidato

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

Si el ex alcalde meridano y actual precandidato a la alcaldía meridana por el PAN, Renán Barrera Concha, rebasó los límites de alcohol y así conducía su vehículo, entonces es correcto que lo detuvieran y llevaran a los separos policíacos, que cumpliera hasta 36 horas de arresto y pagara la multa correspondiente.

Así lo entendió y en ningún momento, según el vídeo que circula en redes sociales y por sus declaraciones, se opuso ni hizo alarde de prepotencia política para salir bien librado de la detención. Si hubiera querido, daba a conocer sus credenciales políticas, mencionaba que es exedil meridano y actual precandidato para la alcaldía, u ofrecía una cantidad a los policías, pero no lo hizo.

Muchas personas han evadido la cárcel por aliento alcohólico ofreciéndoles a los uniformados una apetecible “mordida”. Ésta es una lamentable realidad. La “mordida” existe no sólo en el caso de los conductores que rebasan la velocidad permitida, sino también en bares o antros.

En el caso de políticos o funcionarios detenidos por delitos de tránsito, hacen gala de su posición e influencia, dan a conocer su perfil y filiación partidista, y son dejados en libertad para seguir transitando. Es raro, por lo tanto, ver a un político detrás de las rejas, pues muchos evaden este tipo de delitos y otras faltas. Hay casos peores, como familiares de funcionarios que causan mortales accidentes al manejar alcoholizados y ni siquiera van unas horas a la cárcel.

El exedil meridano sabía de su falta y prefirió seguir los cánones, de acuerdo con la ley. Oponerse, ofrecer “mordidas” o actuar con prepotencia hubiera resultado contraproducente para el político panista.

Tomar unas cervezas o copas de licor, e incluso emborracharse no son causa de sanción para ningún ciudadano o funcionario si están en su casa o en un lugar seguro, pero sí es una imprudencia y motivo de sanciones diversas si en ese estado se conduce un auto.

El exedil meridano reconoció su falta administrativa y aceptó su culpa al estar las horas reglamentarias detrás de las rejas. Esto hay que reconocérselo.

Otro político o funcionario hubiera hecho gala de sus influencias y en breve estarían camionetas oficiales presionando a los policías para dejarlo ir o, en su defecto, una llamada al jefe policíaco y todo arreglado.

Diversas opiniones habrá sobre este asunto donde el protagonista es el exedil meridano Barrera Concha y más candente es la noticia cuando es precandidato a la alcaldía meridana y además estamos en un año de movimiento político electoral.

El exfuncionario municipal se disculpó con la sociedad meridana por la falta cometida y asumió como ciudadano las consecuencias. No hubo prepotencia ni manejo de influencias, simplemente en un intercambio de respeto, entre policías y político, el precandidato panista aceptó las sanciones respectivas.

Es una imprudencia manejar alcoholizado por los diversos accidentes que pueden ocurrir. Y esto, sin lugar a dudas, será un doloroso aprendizaje para el exedil. En el futuro deberá ser más prudente e incluso buscar un conductor designado si va a una fiesta familiar o a otro lugar y desea ingerir bebidas embriagantes.

Algo importante que hay que resaltar es que el político panista no actúa con frecuencia de esta manera ni está envuelto en otro tipo de escándalos. Siempre ha dado muestras de respetar las leyes y las normas. Una muestra es que aceptó ir a los separos y estar detrás de las rejas.

El caso del precandidato panista a la alcaldía meridana deberá ser un llamado de alerta para políticos y ciudadanos en general, para tener cuidado al hacerle honores al dios Baco y abstenerse de manejar alcoholizado para evitar accidentes o, de lo contrario, aceptar las sanciones pertinentes.

Nadie debe estar por encima de la ley ni ser perdonado por influencias o amiguismo, por delitos cometidos alcoholizado. Ya Renán Barrera vivió las consecuencias. Que este caso de olor etílico sirva de lección y aviso para todos los políticos.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor