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Poder Político

Eduardo del C. Hernández (*)

A estas alturas del juego resulta incomprensible que los institutos políticos y sus actores públicos no alcancen a comprender, pero aún menos hacer de la democracia el común denominador en la competencia electoral contemporánea. Sobre el entramado que dé sustento al ejercicio de la genuina política dispuesta para el bienestar común de la sociedad y no a unos cuantos que le toman por rehén para sus despropósitos.

Resulta inadmisible que unos y otros que se dicen partícipes de la democracia no tengan la recíproca confianza como para respetar las mismas reglas que hay para todos, vertebralmente establecidas con la reforma política de 10 de febrero 2014 por el constituyente legislativo.

Al velado acto anticipado de campaña, cuidadosos de no incurrir abiertamente en solicitar el voto, en el cual incurrieron todos los actores públicos con aspiraciones a cargos electivos le siguió la impugnación ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para contravenir la ley que prohíbe precampañas cuando hay candidato único, en este caso puntual para Presidente de la República.Situación que como efecto dominó les abrió la puerta a los demás cargos en disputa incluso en las 30 entidades federativas, donde hay elecciones locales concurrentes el uno de julio; para el ámbito de la región les benefició a las gubernaturas de Yucatán, Tabasco, Veracruz y Chiapas.

Otro botón de muestra de antidemocracia lo es el acuerdo de “cancha pareja” emitido en su momento por el INE con la finalidad de acotar la comunicación política para todos los implicados: partidos, candidatos, gobiernos, y a permisionarios de medios de comunicación, que a ninguno gustó; impugnaron y la instancia jurisdiccional invalidó el ordenamiento del freno a la anarquía mediática.

A partidos políticos y candidatos no les basta con socavarse, sino que la desmedida ambición del descrédito por hacerse del cargo en pugna, al precio que sea y del modo que sea, esa ambición le alcanza a la estructura institucional rectora en la organización de las elecciones, por cuales se empeñó el frente opositor para que el gobierno dejase de intervenir en las mismas, además dejar de ser juez y parte.

Motivo de suspicacia

Un Instituto Nacional, antes Federal, Electoral y los organismos públicos locales son ahora motivo de suspicacia, los cuales en esencia emergen de la ciudadanía y a ella se deben, no a los caprichos de los partidos y sus actores públicos quienes pretenden inclinar la balanza conforme a sus intereses, evidentemente alejados de los primigenios en la arista ideológica por la cual surgen en búsqueda por acceder al mando que otorga la voluntad popular manifestada en el voto.

Un sufragio que en los tiempos y circunstancias actuales ha tendido a ser muy celoso encaminado a la incertidumbre porque todavía están en la indefinición un importante porcentaje de los 87 millones 788 mil 662 electores inscritos en la lista nominal preliminar a nivel país que definirán al próximo Presidente de México; además entre éstos los correspondientes a las gubernaturas del Sureste.

Una decisión que habrá de definirse en el tramo último de los 90 días de campaña, entre el 30 de marzo y el 27 de junio, previa a la jornada de la elección concurrente del domingo uno de julio venidero; en función de compromisos convincentes que pacten los candidatos en su correspondiente campaña proselitista ante la ciudadanía.

Habida cuenta, la última palabra aún no está dicha en tanto el elector conozca cuando menos lo elemental de lo que ofertan los aspirantes a presidente de la República y en el ámbito local las gubernaturas en nueve estados, sin deméritos de alcaldías y diputaciones que en su composición obligará a un pacto que deba beneficiarle al bien común de la población mexicana.

Bitácora

Las oportunidades son únicas, ahora que viene el período de intercampañas los candidatos de partidos tienen el período para analizar el saldo particular logrado en esta etapa a punto de concluir, para replantear estrategias hacia el objetivo último que definitivo del propósito transitó al extremo de la ambición.— Villahermosa, Tabasco

eduhdez@yahoo.com

Consultor y analista

 

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