Mario Maldonado Espinosa (*)

La movilidad urbana es un tema que muchos países toman con demasiada seriedad. Es un desafío que hay que resolver y no dejar que se empeore con el paso del tiempo. En México son muchas las ciudades que han tomado esta cuestión de manera seria y responsable a pesar de las dificultades con las que se han enfrentado día a día, por lo que han logrado avanzar en este tema que al menos en nuestro país y Estado es responsabilidad de la autoridad.

Hoy las ciudades tienden a buscar una movilidad eficiente y moderna, sustentable y accesible, se buscan ciudades limpias y saludables, que reduzcan la congestión vehicular y cuide el medio ambiente; se buscan ciudades que busquen reducir las fatalidades relacionadas con el tráfico y la contaminación del aire causado por el transporte.

Un transporte con inclusión social para todos los habitantes, con una infraestructura peatonal segura para todos los grupos y edades. En otras palabras, son muchos gobiernos que de manera innovadora buscan atender el dilema de la movilidad y en particular del transporte público.

Es una urgencia de las ciudades actuales una buena planeación de la movilidad urbana y la infraestructura al respecto.

Todos los días en Yucatán miles de personas se desplazan de un lugar a otro; por su parte, la autoridad tiene la obligación de garantizar ese derecho social de forma accesible e igualitaria.

En nuestro Estado hace casi 19 años que tenemos una ley que regula el transporte público, podríamos decir que es una ley superada por diversos aspectos que no están regulados, por lo que es necesaria una ley en la materia que garantice a los yucatecos un transporte de calidad.

Una que resuelva en definitiva el problema de la movilidad y del transporte público. Basta salir a la calle para ver en qué condiciones está éste en Yucatán, que por cierto está concesionado a empresas y que a veces sirven de manera incondicional a intereses partidistas en los tiempos de campaña electoral.

En el ámbito estatal se ha intentado infructuosamente resolver el problema, particularmente en la capital, al crearse el Sistema Integral de Transporte Urbano (Situr), una de las obras más relevantes según el anuncio del actual gobierno.

Desde su presentación en 2014 se dijo que iba a ofrecer una “mejor calidad en el servicio y será financieramente sustentable”.

Fue incluso un compromiso establecido, palabras textuales: “Por eso podemos afirmarles a los ciudadanos, a los que diariamente toman un autobús o un colectivo para ir a su trabajo, a la escuela, a un hospital o simplemente visitar a un familiar que contarán con mejor servicio; trayectos circulares, transversales y radiales, y entre sus beneficios están la reducción de los índices de transbordos, modernización del parque vehicular con mayor comodidad, servicios más rápidos y regulares, y uso racional de los recursos”.

Se habló de la implementación de cuatro etapas. Sólo una se intentó realizar.

Hoy vemos tristemente que ese programa integral fue un fracaso, las deficiencias siguen e incluso se quiere cobrar más el precio del pasaje, en detrimento de miles de familias.

El año pasado sólo 14 camiones se anexaron al Situr y sólo se limitaron a la instalación de paletas de señalización.

Lo que llama la atención son las casi 3,500 quejas de los usuarios sólo en 2017.

Este Sistema se puede decir que es un fracaso. El reto está allí latente.

¿Quién será capaz de cambiar la calidad del transporte público con bajo precio, menor tiempo, eficiencia ecológica y seguridad para todos los yucatecos?— Mérida, Yucatán.

maem70@terra.com

@mariomaldonadoe

Asesor Jurídico

 

El año pasado sólo 14 camiones se anexaron al Situr y se limitaron a la instalación de paletas de señalización. Llama la atención las 3,500 quejas de usuarios…

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