¡Esquizofrénico!
Ernesto Arévalo Galindo (*)
“Siempre he creído en los números. En las ecuaciones y la lógica que llevan a la razón. Pero, después de una vida de búsqueda me digo: ¿qué es la lógica? ¿Quién decide la razón?”. —John Forbes Nash, matemático estadounidense.
México está enfermo de esquizofrenia. ¿Por qué? Porque los actores políticos se han caracterizado por las alteraciones en su personalidad, por sus constantes alucinaciones y por la pérdida de contacto con la realidad. Los síntomas están traducidos en las peores consecuencias para la sociedad, misma que ya no simpatiza con la mayor parte de la clase política por odio, por temor o por precaución.
Nadie está en paz consigo mismo, esto incluye a políticos y ciudadanos. El proceso electoral de 2018 no ha aportado a ningún estadista. Al contrario, a muchos perturbados mentales que solamente piensan en el “paraíso” encuadrado en Los Pinos, en el Congreso de la Unión, en el Palacio de Gobierno, en el Congreso del Estado o en el palacio municipal. Sus discursos son un “lavado de cerebros” para las masas populares.
“En nuestra época no hay tal cosa como ‘mantener fuera de la política’. Todos los problemas son problemas políticos y la política misma es una masa de mentiras, evasiones, locura, odio y esquizofrenia”; lo anterior, de la autoría del escritor y periodista británico George Orwell, quien, en mi opinión personal, describió magistralmente el perfil de los políticos cuando están en campañas para solicitar el voto al ciudadano.
Vivimos tiempos irreales más que reales. Los valores, la educación y los principios están siendo distorsionados, llegando a pensar que probablemente el desequilibrio es la psicopatía “pulcra” para este México tan descabellado. Influenciado por las naciones más poderosas del mundo, las mujeres desean tener cuerpos masculinizados; los hombres desean tener cuerpos feminizados.
Los infantes no mayores de los diez años de edad tienen derecho a decidir si serán mujeres u hombres por el resto de sus vidas; los adolescentes no mayores de los 18 años de edad no pueden responder por sus crímenes. No hay espacios de atención para los pacientes de gravedad en los hospitales públicos; sí hay espacios de atención para las personas que quieren cambiar de sexo en los hospitales públicos. Inclusive, esto último puede llegar a ser incentivado y patrocinado.
Gobierno y sociedad: ¡alterados!
¿Nos estamos volviendo locos? O ¿Ya estamos locos? Preguntas expuestas con el debido respeto al lector. Quizá las imágenes distorsionadas de seres humanos por su condición sexual, quizá las imágenes violentas a su máxima expresión y quizá las imágenes de la política trastornada al límite ya son parte de nuestro pensamiento en nuestra cotidianeidad.
Quizá la esquizofrenia política-social sea producto de la ruptura de una familia, por la carencia de una formación educativa, por la falta de oportunidades de trabajo, por la miseria de sueldos pagados tanto en el ámbito público como privado, por la disminución en la calidad de vida o por la baja autoestima.
Lo cierto es que a diario el político empieza a despreciar más al ciudadano como el ciudadano empieza a despreciar más al político.
Los números, las ecuaciones y la lógica llevan a la razón.
Sin embargo, muchos nos preguntamos: ¿qué es la razón?
Aún más en este México.
¡Esquizofrénico!— Cozumel, Quintana Roo.
arevalo61@yahoo.com.mx
Periodista
