Filiberto Pinelo Sansores (*)
Es dura y triste la situación por la que los habitantes del mundo, en general, y México, en particular, hemos pasado a lo largo del año pasado y seguiremos pasando durante parte de éste, por la pandemia, hasta que las vacunas empiecen a rendir frutos y hagan disminuir los contagios hasta hacerse esporádicos y, eventualmente, desaparecer.
Sus efectos han sido devastadores en términos de pérdidas humanas y daños económicos ocasionados por la imperiosa necesidad de detener la movilidad en los espacios públicos, reduciendo para eso, al máximo, la actividad en la esfera productiva.
En muchos países ha habido brotes y rebrotes. Ocurre que cuando va en descenso el primero, eufórica, la gente se confía y abandona las medidas de protección que había observado y, entonces, el virus vuelve a tener inmejorables condiciones para atacar y, obviamente, las aprovecha. Esto ha sucedido en mayor o menor medida, en un gran número de países.
Semáforos
Los contagios han vuelto a escalar a un ritmo demoledor, en cada uno. En el nuestro, el mapa epidemiológico, que ubica a las entidades federativas según el color del semáforo que señala el grado de riesgo de contagio en cada una, así lo muestra: 5 estados están en rojo; 22 en naranja; 3 en amarillo y 2 en verde.
Considerando a México como un todo, la pandemia tuvo un brote que comenzó en marzo y llegó a su culminación en julio. En este mes, las infecciones diarias fueron en promedio 6,221. A partir de ese punto, el promedio bajó durante dos meses seguidos: a 5,334 en agosto y a 4,572 en septiembre; pero en octubre, con 5,683 subió iniciándose un segundo brote, que en noviembre llegó a un promedio de 6,254, casos diarios, superando ya —aunque levemente— al primero. Y ha ido creciendo hasta llegar a 9,919 diarios en promedio, hasta el 30 de diciembre (último día de la medición). Es de resaltar, sin embargo, que en los últimos siete días del año el promedio bajó a 6,494 diarios, sin poder saber si la tendencia se mantendrá con el inicio del nuevo año.
Es preciso decir también que el 83 por ciento de los contagios se concentra en sólo 10 entidades: Ciudad de México, estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Tabasco, Coahuila, Querétaro, Puebla e Hidalgo. Lo que significa que en el resto de 22 entidades la epidemia está más o menos controlada, sin que esto quiera decir que no puedan volver a puntos anteriores si se baja la guardia en las medidas de prevención tantas veces repetidas.
Rebrote
En Yucatán, el rebrote ha sido menos intenso, según lo muestra la estadística. Siguiéndole la pista al promedio diario de contagios observamos que éste fue de 43 en mayo; subió a 85 en junio y a 168 en julio, cuando llegó a la cúspide; en agosto empezó a bajar, fueron 152 contagios diarios en promedio; 114 en septiembre; 94 en octubre y 75 en noviembre. Es en diciembre, mes de holgorios, cuando han subido ligeramente, pero sin alcanzar la cota de julio. Hasta el último día del mes, el promedio diario era de 81, la mitad de los que hubo en julio. Eso muestra que los yucatecos han acatado mejor las disposiciones sanitarias dictadas por las autoridades de los diferentes órdenes de gobierno, del país y el estado -—la principal de las cuales es no salir a los espacios públicos— que en otras entidades.
Es, también, muy importante estar bien enterados de lo que está ocurriendo en el mundo sobre la pandemia para no caer en equívocos provocados por distorsiones de agentes políticos que pretenden no que México salga lo mejor librado que se pueda de ella sino obtener dividendos políticos aun sea desprestigiando a quienes tienen la responsabilidad de la estrategia para hacerle frente en el ámbito nacional.
Estas distorsiones que no se hacen por ignorancia sino por mala fe, para sembrar dudas o inducir descontentos, sobre excesos de contagios o de muertes por Covid en nuestro país, son frecuentemente expresadas por diferentes personeros de la oposición.
Una de éstas es la muy socorrida de hacer uso de datos acerca del tema sin contextualizarlos, para tratar de inducir la impresión de que nuestro país está peor que todos los demás. “México, dicen —mesándose los cabellos, quienes desfiguran la realidad por así convenir a sus intereses— ocupa el lugar número 13 en contagios y 4 en muertes por Covid 19, en el mundo”. Lo que no dicen es que México, es también uno de los más poblados del mundo, ocupa el décimo lugar por el número de sus habitantes. Es entonces, lógico, que tenga más contagios y fallecimientos que, por ejemplo, uno que tiene la mitad de su población, como Francia, España, Italia o el Reino Unido de la Gran Bretaña.
Esta es una manera tramposa de informar o comentar porque se distorsiona la realidad en aras de presentar un panorama peor del que se tiene. Clasificar a un país por el número de contagios y fallecimientos que en él se producen sin relacionarlos con la cuantía de sus habitantes, es distorsionar la realidad.
La forma objetiva, racional de ver cómo le está yendo a un país con la pandemia al compararlo con los demás es presentar el número de sus contagiados y fallecidos en proporción al número de sus habitantes. En una de las últimas actualizaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 21 de diciembre, de la tabla de los 192 países que pertenecen a ella, México está en el lugar 101 en contagios con 10,424 y en el 17 en fallecimientos con 932, en ambos casos, por millón de habitantes. Algo muy alejado de los lugares que les asignan los analistas tramposos que identifican la realidad con sus deseos y se ponen alegres cuando creen que le está yendo mal al país.
La situación es difícil. Pero los mexicanos somos mucha pieza para derrotar a la adversidad. Estamos ciertos que en el año que se inicia finalmente venceremos a la pandemia y continuaremos avanzando en la construcción de un país mejor. Por eso a todos quienes me leen: ¡Feliz 2021!— Mérida, Yucatán
fipica@prodigy.net.mx
Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa
