Jesús Retana Vivanco

Arriba a mi derecha. “Aquí tenemos un caballero, doctor”. Uno de los estribillos del programa de radio del Doctor IQ, allá por 1960 en la frecuencia de la XEW. Por el título de esta entrega, creo que algunos se fueron con la finta de que se trataba de algún tema político. Nada más lejano a esa cuestión: se trataba de un programa de concurso en el que se hacían preguntas, la mayoría de ellas capciosas a los participantes.

Lo conducía Jorge Marrón, al que mi abuela conocía muy bien, ya que era una fanática presencial de los programas de la XEW. Donde no fallaba ni un solo día y a mí me tocó acompañarla de niño, por lo menos dos veces a la semana. Ella tenía derecho de picaporte a la  estación en la calle de Ayuntamiento 52 en el centro del entonces Distrito Federal.

Llegábamos casi una hora antes del programa al estudio azul y plata, nos sentábamos en segunda fila porque no le gustaba estar en frente. Vi cantar a Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Agustín Lara y muchos más, o presenciar cómo hacían las radionovelas de la época. El actor de moda en aquellos años, Arturo de Córdova, interpretando al detective Carlos Lacroix, o a Prudencia Grifel, Enrique del Castillo, Carlos López Moctezuma, Amparo Arozamena y muchos actores más que incursionaron en ese género.

Asistir a los programas cómicos radiados era una experiencia muy singular. El Panzón Panseco, “don Humberto Cauich” y el Chino Herrera (ambos yucatecos) junto con Ferrusquilla, que a la postre se hizo un gran compositor, y Pepe Ruiz Vélez el cuenta chistes, me hacían el día en mi pre adolescencia.

Después vino la televisión (Telesistema Mexicano) donde tuve la oportunidad de participar en el programa de carreras de autos y tractores de pedales que conducía Ramiro Gamboa “Tío Gamboín” (yucateco), programa al que me invitaron después a comer donas Bimbo para los anuncios que se hacían en vivo o cantar la cancioncita del cepillito Colgate. Divertido a más no poder. Todo esto gracias a mi abuela Conchita.

El cociente intelectual

Retomemos el tema que voy a tratar, por eso lo del Dr. IQ.

El IQ o cociente intelectual de una persona se mide por una serie de pruebas bajo el método de William Stern, que valida la inteligencia promedio de los 85 a los 114 puntos; de 115 a  129 por encima del promedio normal; de 130 a 144 se considera dotado; de 145 a 160 altamente dotado, y de 161 a 180 le nombra súper dotado.

Con este antecedente, podemos decir según los reportes que Stephen Hawking, fallecido en 2018, tenía un IQ de 152, al igual que Mark Zuckerberg (fundador de Facebook).

Lo oscuro de Einstein

Albert Einstein, para muchos considerado como el científico más importante de todos los tiempos, poseía un cociente intelectual (IQ) de 160 puntos, aunque el club de los indeseables de Malcom Otero y Santi Giménez atacan el lado oscuro del genio descubridor de la teoría de la relatividad.

Como ser humano, lo tachan de padre irresponsable, marido agresivo, misógino.

Casado con Mileva Marić en 1903 tienen una hija antes del matrimonio, la cual no reconoció el físico ganador del Nobel.

A Mileva Marić, graduada en el prestigioso politécnico de Zúrich y becada en la universidad de Heidelberg, se le auguraba un exitoso y espectacular futuro en el campo científico. Se rumora que una buena parte de los estudios de Einstein sobre el efecto fotoeléctrico se deben a la contribución de Mileva, de la que se divorció en 1919 y se casó nada menos que con su prima, la hija de su hermana, presionado por su propia madre (una loca de atar).

Después de su divorcio, no se le conoció a Einstein ningún adelanto significativo en sus investigaciones, el cálculo matemático no era lo suyo.

Fue uno de los padres de la energía atómica, pero sus contradicciones políticas incentivaron junto a Robert Oppenheimer el desarrollo de las bombas atómicas que acabaron con Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Su carácter volátil hizo que en plena guerra fría, cuando ya vivía en Estados Unidos, no sospechara que entre sus seis amantes reconocidas, una llamada Margarita fuese una espía soviética.

Tropiezos

A veces la inteligencia tiene tropiezos y carencias de otra índole. Tengo un primo que me sorprendió verlo cursar el segundo de prepa en el CUM cuando yo iba en primero. “No puedo creer que Carlos a los 13 años vaya más adelantado que yo”, me repetía cada vez que platicábamos.

Lo interesante es que este primo tenía, lo digo en pasado porque ya no supe mucho de él, un cociente intelectual de 130 puntos. La prepa la terminó en seis meses, estudió medicina en la UNAM, se recibió de médico a los 16 años, hizo la especialidad de cardiología en Estados Unidos y a los 19 años ya trabajaba en un hospital de Los Ángeles, California ¡Increíble! Lamentablemente, su carácter no le ayudó y nunca pudo superar sus complejos y aversión a las mujeres.

Si el Dr. IQ viviera, le preguntaría: “Ahora, ¿quién está arriba a la izquierda, doctor?”, ¡upssss!—  Mérida, Yucatán   Twitter:  @ydesdelabarrera


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