La escasez de comerciales chingones. Como ya lo he dicho antes, veo poca televisión y de lo poco que veo, la verdad se queda en el lado anónimo de mi memoria. Comerciales sin sentido inundan los canales tanto abiertos como de paga. No logran captar mi atención y decido darle el clásico zapping para encontrar algo entretenido qué mirar.
Las campañas publicitarias se han vuelto aburridas y de corto alcance.
Las inversiones publicitarias han bajado substancialmente, las marcas han recortado presupuestos en TV por diversas razones, entre ellas el despegue definitivo y exitoso de los medios digitales y desde luego la pandemia, que disminuyó el consumo drásticamente, razón por la cual ya no se ven comerciales creativos que arriesguen, que nos cuenten algo nuevo. Lo más rescatable que he visto recientemente es un comercial de Cerveza Victoria que viene del arrastre de una campaña donde lo chingón se convierte en el eslogan y lo dicen tácitamente: “Victoria, el sabor chingón de México”. La producción es buena, logra su cometido y de repente te envuelve al estar pensando si dijeron una mala palabra.
No es una ofensa
Insisto en que hay ciertos vocablos que dan brillo a una narrativa y ahora son utilizados comúnmente.
Lo chingón es que la palabra no es una ofensa, sino todo lo contrario, está asociada a nuestro vocabulario para destacar a aquellos que son buenos para hacer alguna cosa, inteligentes, hábiles, capaces.
No nos escandalicemos si escuchamos por ahí el verbo chingar ya que tiene muchas acepciones, tales como: robar, molestar, o simplemente destacar o triunfar en algo. Es un mexicanismo adoptado, que según dicen viene del caló gitano.
La publicidad a veces engaña
Dejemos el termino por el momento, y vamos a otro comercial que me llamó la atención: El de un rastrillo que según dice un joven a cámara dura hasta 6 meses y te ahorra estar comprando rastrillos cada semana, un concepto poco creíble, porque el mencionado artículo, que rasura en seco, tiene un pequeño hule que sirve para humectar y cuando pierde esta cualidad la gente lo tira a la basura.
Se ha perdido la parte sólida que comunica, o sea la investigación básica con los consumidores, una práctica que se realiza casi de obligación antes de sacar un producto al mercado por lo que caemos en comerciales de ocurrencias, sin ningún insight (percepción o conocimiento) que le otorgue credibilidad a los conceptos. Aclaro que no es en términos generales, hay anunciantes que siguen el librito del Marketing aunque sus anuncios sean aburridos y carentes de creatividad.
Otro de cervezas
Tratar de destacar una marca como lo ha hecho Grupo Modelo con la cerveza Victoria es válido, ya que los comerciales cuentan una historia costumbrista de México (al menos los que he visto) apoyada por la palabra chingón, que contrasta con lo que hace Tecate con Bruce Willis, quien funge como un supervisor de calidad para darle un plus a la cerveza, cuando dice: Con el sabor no se juega…I speak en serio (?).
Hoy en día las pautas publicitarias en la tele, siguen dominadas por los infomerciales de sartenes, aparatos para hacer ejercicio, tratamientos de belleza, almohadas, colchones etc.
Si nos vamos al cine, hay películas que muestran en escena la marca de las computadoras de la manzanita, el whisky del caminante, o el más popular refresco de cola, lo que me recuerda que en 1964 fui a ver la película Lawrence de Arabia de la que decían que en su estreno en Estados Unidos se veía subliminalmente en una secuencia de Peter O´Toole en el desierto la palabra drink y el logo del refresco al que hago alusión, insertado varias veces en menos de un segundo.
En el intermedio, porque el filme tuvo un intermedio ya que duraba 3 horas 42 minutos, las dulcerías de los cines se vieron repletas de gente comprando el refresco –señaló la revista Variety– Tengo entendido que este experimento solo lo hicieron unos cuantos días en Estados Unidos y en Londres y nunca más se hizo en otra película.
Apodos y nombres con el mismo tema
Conozco a un amigo al que de joven le decían Don Chingón, una vez me lo encontré en un restaurante y le pregunté el porqué del origen del mote que le pusieron, a lo que contestó que era muy bueno para ganar dinero, pero eso ya había pasado a la historia, me comenta y que ahora simplemente es Don chinguetas. No paré de reír en un buen rato.
¿Qué me dice del emperador de Palacio Nacional? Ahora nos confirma, que una vez terminando su mandato se va a ir a su rancho La chingada (sic). Sin comentarios.
Seguiremos viendo ejemplos de comerciales malos, exagerados, faltos de humor y que necesariamente recurren a frases o conceptos ya muy hechos, que por sí solos pretenden llamar la atención. Yo creo que necesitamos ideas creativas que cambien la narrativa de la publicidad, para que en verdad digamos… “que comercial tan chingón”.— Mérida, Yucatán, 21 de marzo de 2022 Twitter: @ydesdelabarrera
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