La falta de información, el carecer de una educación a favor del medio ambiente y el no valorar los beneficios que nos otorga la naturaleza, entre otros puntos, propician que todos los días estemos contaminando el agua y el aire, acabando con los animales y causando daños irreversibles al ambiente.
Diversas voces, grupos y organizaciones a favor del medio ambiente están buscando concienciar a la personas en todo el mundopara evitar más daños al planeta. No es posible seguir dañando a la naturaleza cuando ella nos envía mensajes de alarma de esa paulatina destrucción.
Destruimos los árboles, contaminamos los mares, amenazamos a los animales y dañamos los ecosistemas. ¿Acaso no podemos evitar este desplante de agresión a nuestro entorno? ¿No pensamos que nos estamos también destruyendo?
Pensamos, quizá, que tirar basura en las playas o en las calles, talar árboles, contaminar el aire, acabar con los animales no afectaría nuestro medio ambiente, pero estos actos realizados durante tantas décadas comienzan a afectar a la naturaleza y ésta nos devuelve estos daños con alteraciones en el medio.
Los mares están contaminados y las especies están amenazadas. Hay basura que daña mortalmente a los peces, mamíferos y tortugas. La tala indiscriminada de árboles pone en riesgo el aire del entorno. No pensamos en los daños que causamos al tirar árboles y no reponerlos. Buscamos comodidades, la venta ilícita de la madera o la creación de edificios, pero no meditamos en las consecuencias futuras.
En nuestra entidad, como en muchos lugares del país, se derriban árboles para construir fraccionamientos o grandes edificios, pero no los suplimos en su cantidad real. Luego sentimos los efectos del calor abrasador y la falta de purificación del aire.
Cuando vamos a un supermercado o a una plaza comercial buscamos, ante el sofocante calor, la sombra de algún árbol y, lamentablemente, no hay o divisamos arbolitos que no satisfacen nuestro deseo.
¿Qué pasó que no hubo la colocación de árboles en espacios estratégicos en esos estacionamientos o fraccionamientos cuando tienen lustros de construidos? Se quitan árboles, pero no se procura dejar unos o colocar otros.
Se habla de leyes ahora para conservar árboles en la construcción de fraccionamientos, pero ¿se cumplen estas normas urbanas? Sabemos que muchas veces por construir y generar ganancias se pueden evadir ciertas normas. ¿Al final quién va a contabilizar los árboles o el respeto de la tala?
Necesitamos valorar nuestro medio ambiente y a la naturaleza misma para evitar la deforestación, la exterminación de animales, la sobre explotación de recursos y la contaminación por plásticos y basura en aguas y mares, pues hemos abusado y dañado severamente nuestro planeta, este hogar de los seres humanos, por esa irracionalidad al actuar.
No queremos darnos cuenta o minimizamos estas acciones que a diario dañan la flora y la fauna, los ecosistemas en general. Luego nos preguntamos por qué hay más calor, sequías o lluvias intensas. Hemos influido por la contaminación al cambio climático y calentamiento global.
Y estos cambios dañan a la flora y fauna, al agua y al aire y, por lógica, afectan nuestra salud y sin darnos cuenta destruimos a la Tierra y nos autodestruimos.
Y no es hipérbole. Los expertos hablan de una sexta extinción masiva, pero lo lamentable es que en esta destrucción estamos influyendo los humanos. Y hay que reflexionar sobre esta amenaza que provocamos para cambiar acciones, actitudes y nuestra visión hacia la naturaleza.
Es necesario y urgente reeducarnos para valorar a la naturaleza en general. Hay que cambiar nuestros actos desde el hogar y cuidar nuestro entorno.
No tiremos basura en las calles, lotes baldíos, en las playas, en el mar; no talemos irracionalmente los árboles, protegerlos al construir y suplir inmediatamente a los caídos; no cacemos a los animales en veda o acabemos indiscriminadamente con los otros; cuidemos el agua que utilizamos en casa y no contaminar la del subsuelo con productos dañinos o con basura.
Estas son acciones cotidianas que podemos hacer si queremos cambiar para ayudar a mejorar el planeta en donde vivimos.
La Tierra peligra y es por causa nuestra. Nos avisa de los daños que le causamos, a veces sutilmente y otras con fuerza devastadora. Hay muchos animales en vías de extinción y esto es una amenaza para nosotros mismos. No podemos quedarnos sin flora y fauna. Sería un suicidio contra natura y contra la humanidad.
Hay que evitar la catástrofe que puede venir ante la terquedad humana de dañar inmisericorde a la naturaleza. Vamos todos a unir esfuerzos para evitar más contaminación, caza y pesca indiscriminada y deforestación. La tierra es nuestro hogar, hagamos algo para evitar esa sexta extinción masiva. En nuestras manos está la solución o la catástrofe. El S.O.S. está en el aire.— Mérida, Yucatán.
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Profesor
