Nuevamente la secretaria de Turismo de la entidad, Michelle Fridman Hirsch, está envuelta en una polémica por la forma de contestarle a un ciudadano, exfuncionario y empresario, por la aclaración que éste le hizo sobre la evolución de los panuchos.
Los panuchos y salbutes son platillos yucatecos tradicionales, que al paso del tiempo han cambiado para adecuarse a los paladares de las nuevas generaciones y personas que nos visitan de otros estados y países.
Si antes se hacían ambos manjares solo con cebolla, luego de huevo y carne molida, que en mi infancia los conocí como sencillos, luego surgieron los de pavo, llamados especiales, de mayor precio.
Sin embargo, los panuchos con cebolla roja y el huevo se mantienen como parte de la gastronomía yucateca en todo el estado, quizá menos en nuestra ciudad capital debido a que los salbutes y panuchos ya los encuentra uno en diversos lugares con otros ingredientes: queso relleno, relleno negro, escabeche y demás, incluso de cochinita y mariscos.
La secretaria de Turismo escribió en Twitter: “Los panuchos de pavo son un platillo muy tradicional en todo el estado, pero en Tixcocob encontrarás una receta única que sustituye el pavo por el huevo cocido”.
El exfuncionario yucateco le contestó, con cierta ironía que, tal vez, eso hizo enojar a la funcionaria: “Esta dama descubriendo el hilo negro y el agua caliente. Si supiera cómo ha evolucionado el panucho sabría que se hacían de huevo y antes solo con tomate y pepita molida. Por cierto es Tixkokob”.
No hubo agresión, ni ofensa en esta respuesta. Pero Michelle Fridman lanzó el dardo ponzoñoso y respondió: “De dama a dama…te agradezco la explicación sobre la evolución del panucho”.
¿Por qué lo de dama a dama? No había necesidad. Si quería ser irónica hubiera mencionado: “A este caballero le agradezco su sapiencia sobre el panucho y aportación cultural” o con enojo oculto, pero utilizando la diplomacia como funcionaria: “Le agradezco, caballero, su aportación cultural”.
Salía del paso y de la crítica, pero no pudo contener la molestia y envió la agresión, la descalificación. El aludido respondió inmediatamente: “Te equivocas no soy dama, soy un caballero que evita responderte como mereces…”
Una vez más, el poco conocimiento de la cultura y tradiciones yucatecas y el enojo pudo más en la funcionaria y se enredó nuevamente. No había motivo para contestar con agresión. Con táctica y buena voluntad se podría haber evitado esta confrontación en donde sale perdiendo la servidora pública.
Es necesario que la secretaria de Turismo acepte su falta de conocimiento sobre las tradiciones y cultura yucatecas. Por tanto, debe ser más accesible a los cuestionamientos. En vez de enojarse debería adentrarse a nuestra cultura yucateca, leer más sobre nuestras tradiciones, convivir con la gente y aceptar las críticas.
No puede enojarse y lanzar vituperios u ofender a los críticos o a quienes le hacen una corrección sobre nuestras tradiciones. En su cargo debe buscar la proyección de la entidad, su cultura y tradiciones, no enfrascarse en polémicas estériles al no querer aceptar una aportación que mejora sus conocimientos.
Sus acciones y actuaciones, su explosividad y su falta de sencillez y accesibilidad la ponen en la mira de mucha gente que la cuestiona y critica sus confusiones. Es cierto que carece de la cultura yucateca y las tradiciones, pero puede aprender y conocer más de lo nuestro, pero sus desplantes y enojos no la ayudan en este proceso.
En vez de ser amable y sencilla, de responder con mesura por el puesto que tiene, Michelle Fridman se enreda con frecuencia en polémicas que no le ayudan en su imagen, ni en el avance turístico de la entidad.
Personas del ramo turístico, políticos y ciudadanos reprueban esta acción fuera de lugar.
Esta guerra sobre la evolución de los panuchos deja mal la imagen de la titular de Turismo. Lanzar huevazos, agresiones y ofensas a los ciudadanos desde la trinchera de la funcionaria en las redes sociales no muestra ese deseo de aprender de nuestra cultura.
Ofrecer disculpas por esa contestación a un ciudadano es deber de la funcionaria, además de controlar los enojos y aceptar amablemente las críticas, así como conocer más de nuestra cultura y tradiciones. De lo contrario, si no puede con esta responsabilidad entonces no queda otra que despedirse de la Secretaría, no desquitarse lanzando huevazos turísticos a los ciudadanos desde las redes sociales.— Mérida, Yucatán.
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
