La experiencia inédita representada por el hecho de que se haya adelantado el proceso de sucesión presidencial —el cual fue auspiciado y conducido por el propio titular del Ejecutivo federal— inauguró sin lugar a dudas una nueva época en la vida pública de México.

El proceso desatado por el líder moral de Morena bien pronto fue imitado por el bloque opositor derechista del PRIANRD, con la notable diferencia de que la coalición gobernante sí concluyó todo el proceso que condujo finalmente a la selección de la doctora Claudia Sheinbaum como su aspirante presidencial, en tanto que el Frente Amplio por México (FAM) decidió abreviar el proceso al bajar abruptamente a todos los aspirantes que competían con Xóchitl Gálvez y cancelar de manera desaseada la votación en la que participarían más de 2 millones de ciudadanos, todo con el claro objetivo de ungir cupularmente a la senadora hidalguense como su virtual aspirante a la Presidencia de la República.

Como quiera que fuese, los procesos realizados por ambas coaliciones marcaron un hito en el proceso de sucesión presidencial, pues al inaugurar estos innovadores ejercicios se dejaron atrás el famoso tapadismo y la designación final del candidato por decisión del Tlatoani en turno, en los tiempos del viejo régimen presidencialista donde ejercía su omnímoda hegemonía el hoy agonizante y desprestigiado PRI.

Como consecuencia inevitable de los mencionados procesos, vemos ahora convertirse en hervideros políticos a las entidades federativas en las que habrá elecciones para gobernador (9 en total, incluido Yucatán), ya que los partidos o coaliciones llevarán al cabo sus procesos para la designación de sus candidatos o candidatas para este importante cargo.

Toda vez que el PAN realizó con innegable éxito el proceso que culminó con la selección del aún alcalde de Mérida, Renán Barrera Concha, como su aspirante a la gubernatura de Yucatán, ahora Morena se ha convertido en el ojo del huracán político y en el foco de la atención expectante de todos los ciudadanos.

El posicionamiento de Morena como opción real de gobierno se explica tanto por el efecto AMLO sobre Yucatán como por el hecho de que las encuestas preelectorales muestran, hasta este momento, la existencia de un empate técnico entre el PAN y el partido guinda en las preferencias ciudadanas.

Esto indica que se ha instalado una suerte de incertidumbre política —muy sana para la vida democrática— sobre el resultado que tendrían las elecciones de junio de 2024 en nuestra entidad, específicamente en el caso del cargo de gobernador.

Al convertirse Morena en una alternativa de gobierno, es explicable que el proceso para la selección de su aspirante a la gubernatura se esté convirtiendo en una álgida disputa en la que medirán fuerzas los principales liderazgos que decidieron participar, de conformidad con la respectiva convocatoria emitida por la dirigencia nacional de este partido.

Uno queda atónito cuando vemos que quienes finalmente se registraron (27 en total: 10 mujeres y 17 hombres) conforman un mosaico de perfiles, personalidades y trayectorias disímbolas, ya que comprenden expanistas, expriistas, expevemistas y morenistas “puros”, lo que revela hasta dónde pueden llegar tanto las legítimas aspiraciones de algunos como también la ambición, el arribismo y el oportunismo desbordados de otros en la lucha desaprensiva por el poder político, aunque, claro está, de dientes para afuera todos digan machaconamente que “se lucha por ideales, por principios, y no por los cargos porque no somos vulgares ambiciosos” (AMLO dixit).

Entre los aspirantes que se inscribieron destacan el exdelegado del gobierno federal, Joaquín “Huacho” Díaz; la exalcaldesa de Valladolid y expresidenta estatal de Morena, Alpha Tavera; la antes priista y pevemista y ahora senadora morenista Verónica Camino; las diputadas federales Rocío Barrera y Federica Quijano; diputado local Rafael Echazarreta; diputado federal pevemista Mario Peraza; consejera morenista Jéssica Saidén; expanista “teibolero” y hoy “leal defensor de la 4T” senador Raúl Paz; Pablo Duarte, veterano luchador agrario; diputadas locales Jazmín Villanueva y Alejandra Novelo; exdiputado federal priista Noé Peniche; diputada federal Carmen Navarrete (conocida como la Ivonne del Sur); Villevaldo Pech, morenista fundador.

La gota que derramó el vaso en este proceso fue la inscripción del senador Jorge Carlos Ramírez Marín, quien no tuvo el mínimo decoro de renunciar al PRI —organismo que le brindó generoso cobijo en su dilatada y polémica carrera política y administrativa—, y pasarse con desparpajo al PVEM como mera catapulta para colarse en la lista de aspirantes a la ansiada nominación morenista.

El Consejo Estatal de Morena, integrado por 51 consejer@s, seleccionó ayer jueves a l@s cuatro aspirantes que participarán en la encuesta abierta y cuyo resultado se dará a conocer el próximo 30 de octubre, quedando la votación como sigue: Huacho Díaz Mena, 42 votos; Rocío Barrera Puc, 17; Verónica Camino Farjat, 14; Jazmín Villanueva Moo, 8. (Los senadores Raúl Paz y Jorge Carlos Ramírez no recibieron ningún voto).

Desde luego, varios de los y las aspirantes inscrit@s sabían de las pocas o nulas posibilidades que tenían de ser seleccionados, por lo que es obvio suponer que su objetivo real era amarrar o asegurar otras candidaturas para continuar con sus carreras políticas, esto como premio o pago por su contribución para “hacer más plural y democrático” el proceso en comento.

Seguiremos atentos al desarrollo del álgido proceso interno de Morena, organismo convertido hoy por hoy en el ojo del huracán político de Yucatán. Veremos.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.

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