Filiberto Pinelo Sansores
Filiberto Pinelo Sansores

La visita que hizo a Yucatán la coordinadora nacional de la 4T, Claudia Sheinbaum, causó el bien fundado temor en la oposición de estarse dejando comer el mandado, no sólo por la gran manifestación de apoyo que recibió de la multitud que reunió en Valladolid sino por el del importante número de personas que en procesos electorales anteriores se identificaban con otros partidos y ahora decidieron estar con ella, aun descontando al pequeño número de las que, equivocadamente, fueron incluidas en la lista y se deslindaron.

Esa reunión puso a funcionar el timbre de alarma porque demostró, entre otras cosas, que el desfondamiento del Prian es cosa seria. Se les está saliendo mucha gente que hace poco nadie podría pensar que dejarían sus barcos. La reacción de algunos ha sido denostar a los que tal cosa hacen y criticar a Morena por no rechazarlos.

Mientras la candidata del bloque opositor, Xóchitl Gálvez, anda perdida en reuniones desabridas en las que repite las mismas cantinelas de “yo sí tengo ovarios” y “yo saqué a mi mamá de la pobreza” o “yo vendí gelatinas” o reconociendo que si está en el sótano de las encuestas, es porque “el 50 por ciento del país no me conoce”, la doctora Sheinbaum recorre el país y en cada reunión expone claramente el programa de la izquierda que no es otro que la continuación, mejorándolo, del que en los últimos años se aplica en México.

El proyecto ha tenido un éxito rotundo porque ha sacado de la extrema pobreza a millones de personas; ha permitido frenar la deserción escolar en los niveles medio y superior de la educación; ha aumentado el empleo y disminuido el desempleo; ha elevado el salario mínimo como nunca en la historia reciente del país; les ha dado apoyos a los discapacitados y a los adultos mayores, etc., y, como estos programas han incrementado el poder de compra de millones de mexicanos, han estimulado el desarrollo de la economía del país.

Las grandes obras de infraestructura que el gobierno federal ha construido en todo México han hecho que el país esté progresando como nunca. Es muy torpe no reconocer la hazaña de haber construido en sólo un sexenio una cantidad de vías férreas, para trenes de carga y, sobre todo, de pasajeros que ascenderá, al final del mismo, a 2,000 kilómetros de longitud; una refinería de las dimensiones de Dos Bocas; rehabilitado otras 6 y comprado una más —la de Deer Park, en Texas—, para hacer autosuficiente al país; construido dos aeropuertos de primer mundo —uno en el Estado de México y otro en Tulum— carreteras, centrales eléctricas, grandes obras hidráulicas, todo, sin pedir préstamos, con puro presupuesto.

Qué diferencia entre lo hecho por esta administración y lo que hicieron los gobiernos neoliberales que se robaron lo que pudieron, enajenaron lo que les fue posible —Zedillo regaló los ferrocarriles y luego lo hicieron consejero de la empresa a la que benefició; Calderón, dio concesiones a Iberdrola y ésta lo hizo miembro de su consejo de administración, al término de su sexenio— y dejaron endeudado al país y, peor aún, sin obras en las que debieron invertir el dinero.

Claudia Sheinbaum dijo en su intervención de Valladolid que continuará la transformación. “Mi sueño es seguir construyendo trenes de pasajeros en nuestro país, que no nos quedemos nada más con el Tren Maya, que sigamos construyendo obra pública que potencie la inversión privada, que sigamos construyendo trenes y que vayamos en tren desde la Península hasta otros lugares del país”.

También dijo que cuando fue jefa de gobierno de la capital instituyó la beca universal para todos los niños y niñas de la ciudad. Y preguntó a su audiencia: “¿No les gustaría que eso ocurriera en todo el país?”

Pero también expresó que para seguir operando la transformación es preciso aplicar el Plan C, que no es sólo la primera letra de su nombre sino el gran esfuerzo que tiene como meta obtener en el proceso electoral de 2024 el número de votos que se requieren para ganar la presidencia del país, las 9 gobernaturas estatales, el mayor número posible de alcaldías y congresos locales y, sobre todo, la mayoría calificada —dos tercios en cada caso— en las dos cámaras del Congreso de la Unión, pues de otro modo no podrían hacerse los cambios a la Constitución necesarios para seguir avanzando en el proceso transformador.

De ahí la importancia de sumar a todos quienes quieren participar en el proyecto independientemente de su anterior militancia. Ahora se hace gran escándalo por los personajes que están abandonando a sus anteriores formaciones para sumarse a las de quienes apoyan la transformación, particularmente, Morena.

No quieren darse cuenta, los que se escandalizan, que estamos en un proceso electoral; que este tiene su culminación en una elección; que para ganar una elección, se necesitan votos y que la única manera de obtenerlos es sumando a todo el que quiera unirse al partido que los requiere, sobre todo si quien se suma acepta someterse a las reglas que aquel ha diseñado para procesar las adhesiones y las aspiraciones de sus nuevos miembros.

Según las de Morena, toda aspiración tiene que pasar por el tamiz del voto o la encuesta a población abierta. Así elige a sus dirigentes o sus representantes a cargos de elección popular. Quienes creen que por ser fundadores deben ser elegidos, como dirigentes o candidatos, al margen de estas reglas, y exigen, además, cerrar la puerta a quienes provienen de otras formaciones aunque acepten someterse a ellas, se equivocan.

Si así fuera, Morena no habría llegado a ser el partido que es, el más importante de México, y la transformación del país no hubiera llegado al punto en que se encuentra.

Quien las ideó y puso en práctica fue su fundador, el actual presidente de México, con excelentes resultados, no sólo para el movimiento sino para el pueblo, pues, gracias a ellas, México vive el mejor periodo de su historia reciente, pese a los contratiempos que ha sufrido como la pandemia y la inflación, originados en factores externos, y el pueblo aprueba con altos índices al gobierno de la 4T. ¿Por qué cambiar la fórmula si esta da buenos resultados?— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

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