Marisol Cen Caamal
Marisol Cen Caamal

La semana pasada tuve el privilegio de llevar a un grupo de alumnos de la Universidad Anáhuac Mayab a unos cursos a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), una institución financiera con 129 años de historia.

Creo que es uno de los lugares que todos deberíamos visitar, si está en nuestras posibilidades. En esa institución se mueve un poco más de la tercera parte del PIB de nuestra economía, por lo que es importante conocer sus orígenes, su historia y evolución.

La Bolsa Mexicana cuenta con un museo llamado Museo de la Bolsa (MUBO), que cualquier persona puede visitar de manera gratuita, e incluso ofrece un tour virtual, para conocer la historia de la Bolsa.

La entrada al museo nos recibe con la frase “Dictum meum pactum”, que significa “Mi palabra es mi compromiso”, lo que recalca la importancia de cumplir las promesas, un aspecto fundamental en las operaciones bursátiles.

Un solo artículo no me alcanzaría para contar todo lo que pudimos ver en el recorrido de dos horas en el MUBO, pero mencionaré aquí los tres puntos que más me gustaron:

El primero fue la historia de doña Filomena Mayeu, cuyo esposo tenía un restaurante en la esquina de Plateros y Espíritu Santo, (actualmente calle de Madero e Isabel La Católica) y que al enviudar decidió convertir su negocio en la “Dulcería y Pastelería de la viuda de Genin”.

La viuda, al observar que en la calle de enfrente de su pastelería se reunían los inversionistas, para comprar y vender acciones y otros valores, les ofreció su trastienda, que terminó convirtiéndose en un improvisado centro bursátil, con un pizarrón para registrar las posturas. A doña Filomena se le reconoce como una de las iniciadoras de la Bolsa de Valores.

Otro momento que me gustó mucho fue visitar el corro y las pizarras, un remanente de la historia de cuando las operaciones se realizaban “de viva voz”, las cuales consistían en gritar las transacciones, que al ser cerradas, se anotaban en unas papeletas conocidas como “muñecos” y que posteriormente se registraban en una pizarra.

Tal vez usted haya visto alguna imagen de las operaciones de viva voz en alguna película, con los corredores gritando, agitando las manos y anotando. La última sesión de viva voz en la Bolsa Mexicana de Valores se llevó al cabo el 8 de enero de 1999, para posteriormente migrar a un sistema electrónico de negociaciones, que es como se llevan a cabo la mayoría de las operaciones bursátiles en el mundo actualmente.

Puedo decir que he tenido la fortuna de ver operaciones de viva voz en las Bolsas de Derivados de Chicago. Es una de las experiencias más especiales que he vivido, sobre todo porque sabía que estaba viendo un evento histórico, destinado a desaparecer en el futuro.

Por último, otro gran momento en nuestra visita al MUBO fue el ver el piso de remates de la BMV, con sus pantallas llenas de cotizaciones y su hermosa cúpula. Tuvimos el gran privilegio de escuchar de Gerardo Aparicio Yacotú, director de Cultura Financiera de la Bolsa, el relato de cómo es una ceremonia de Oferta Pública de Valores, incluyendo el toque de campana.

Además de la visita al MUBO y los cursos en la Bolsa, nuestra experiencia financiera en Ciudad de México incluyó la visita al Museo Interactivo de Economía (MIDE), y al Museo del Banco de México.

Le recomiendo que, si viaja a Ciudad de México, se tome un tiempo para visitar estos lugares que son emblemáticos en nuestro sistema financiero. Verá que, aunque usted no tenga un perfil relacionado con el ámbito financiero, al visitar estos lugares podrá sentir la magia que transmiten.— Mérida, Yucatán.

Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mayab.

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