“LLamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes (Génesis 3:20)”
Todo comenzó en el Génesis con la madre Eva. Ella tentó y con eso, perdió a Adán y a ella misma, al comer ambos del fruto prohibido, la manzana. Perdiéndose para siempre la inocencia original.
Por eso es tan añeja la misoginia que hoy por hoy ocupa lugar prominente en la prensa mundial y causa protestas enormes de todas las mujeres del orbe (a las que se les permite hacerlo), cada 25 de noviembre, que se celebra el Día Internacional de la Eliminacion de la Violencia contra las Mujeres.
Camille Paglia, conocida como feminista disidente, sostiene que, “una lectura atenta de los textos históricos revela que los hombres no odian a las mujeres, sino que las temen”, afirmación hecha por Cicerón en el año 106 A. C.
Los teóricos de la “segunda ola del feminismo afirman que la misoginia es al mismo tiempo la causa y el resultado de una estructura social patriarcal.
Algunos sociólogos argumentan, que la “misandria carece de la sistémica, transhistórica, institucionalizada, y legislada antipatía de la misoginia”. Lo cual, es rigurosamente cierto.
Muchos filósofos occidentales han sido acusados de ser misóginos, incluyendo a René Descartes, Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, y otros igual de significativos e importantes.
La segunda ola del feminismo iniciado en 1848 lucha por la reivindicación del voto y la participación política de la mujer. Cien años después con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, se reconoce el sufragio femenino como derecho universal.
Hoy existe un feminismo contemporáneo al que se considera como la tercera ola de este movimiento. Betty Friedan publica en 1963 “La Mística de la Feminidad”, que no será “articulada” sino hasta el 68, o sea, dividida, ordenada por títulos y capítulos, y numerada por artículos, en el texto normativo.
Se dice que el cristianismo produce culpa por el sexo con su insistencia en el sometimiento femenino, y su temor a la seducción femenina que está prácticamente en casi todas las epístolas de San Pablo.
Tertuliano pensaba que una mujer era “la entrada del diablo y un templo construido sobre una alcantarilla”.
Sin embargo, David M. Scholer, erudito bíblico del Seminario Teológico de Fuller, establece que en el verso “Gálatas 3:28 (“No hay ni judío ni griego, no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”).
Esta sería la base teológica pauliana, fundamental para la inclusión de las mujeres y los hombres, en condiciones de igualdad y mutuo respeto en todos los ministerios de la Iglesia. Cosa que no termina de suceder, y aún esta por verse.
Pero, la realidad es que en casi todas las etapas de la humanidad, a los hombres se les ha permitido una disimulada misoginia que nace con el “mal uso de la sumisión ideal bíblica”. Y es que, la misoginia es “el prejuicio mas antiguo del mundo”.
Desde los filósofos griegos y romanos, hasta la mismísima y fascinante mitología griega. Nadie se escapa. Sócrates, Cicerón, Hesiodo, Euripides, Sófocles, Platón, y varios más. ¡Aristóteles, siempre nos consideró inferiores a los hombres! (desmoralizante, ¿verdad?) y no pare usted de contar por favor, porque a este odio a la mujer, hay que añadir los incontables “prejuicios arraigados en su contra”.
Mas tarde, el mismo Cicerón nos hizo el favor de decir, “que la misoginia se padecía a causa de la “ginofobia,” que significa miedo hacia la mujer. Cuando menos aquí nos rescata un poquito.
Es preferible ser temida, porque infundes respeto quieras que no, pero, si eres odiada, engendras violencia en tu contra, tal como ha sucedido a través de los siglos en la historia y sigue sucediendo al día de hoy en que, las manifestaciones de esta, se vuelven cada día más abiertas y brutales, y se siegan las vidas femeninas en “hilera de bollo”.
Esto por desgracia, cientos de miles de veces, con total descaro y absoluta impunidad alrededor del mundo. El resurgimiento de un nuevo machismo “reloaded” (recargado) como en Matrix la película, ha aparecido en la escena mundial como un monstruo de mil cabezas.
La Cepal diagnosticó en su último reporte que en 26 países y territorios una mujer es asesinada por razones de género cada dos horas. Y se calcula que, a nivel global, 736 millones de mujeres —casi una de cada tres— han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida.
Lamentablemente, se invierte muy poco en la prevención de este delito tan extendido. “Solamente el 5% de la ayuda gubernamental mundial, va destinada a la violencia de género y se invierte menos del 0,2% en su prevención”.
¡Datos, prevención, inversión! Esa es la exigencia de la Campaña ÚNETE de la ONU en 2023. En tanto esta violencia física, emocional, económica, psicológica, sexual, no sea debidamente atacada y erradicada, y los perpetradores castigados justa y apropiadamente, es imposible para la mujer alcanzar la tan deseada igualdad, paz, independencia y desarrollo, por los que han estado luchando desde los tiempos ignotos en que, el patriarcado sustituyo al matriarcado, en las incipientes sociedades de la antigüedad.
Con el surgimiento de la agricultura, hace ya 12,000 años aproximadamente, en algunos casos, cambiaron las reglas del juego.
Incluso la horticultura más simple requería una defensa de los cultivos y, por tanto, se hace necesario permanecer en un lugar fijo por temporadas.
Así nace el lento e inexorable cambio. En tanto, el hombre sigue saliendo a cazar y a guerrear, la mujer comienza a quedarse para cuidar a los hijos y trabajar en los cultivos.
Y de ser cazadora, independiente, y nómada como los hombres, y salír y luchar junto a ellos, se va convirtiendo en sedentaria, y es cuando ellos comienzan a tomar control.
México ocupa el segundo lugar en América Latina y el Caribe en feminicidios: “El cuerpo de una mujer asesinada habla. Su posición, sus marcas, su ropa, el hecho de que la lleve puesta o no, dicen muchas cosas. Es como si fuera una especie de idioma codificado”.
De todas las muertes violentas, solo entre el 30% y el 35% son clasificadas como feminicidios por las autoridades, sostiene el Observatorio Nacional del Feminicidio.
La ONU define la misoginia como: “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.
La Cepal diagnosticó en su último reporte que en 26 países y territorios una mujer es asesinada por razones de género cada dos horas”.
Si esto no es considerado una trágica crisis mundial, no sé que pueda serlo.
Solo una frase para cerrar este comentario: ¡NI UNA MAS, NI UNA MENOS, QUE NADIE SE QUEDE ATRÁS!— Mérida, Yucatán
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Abogada y escritora
