Temocracia. Ni busquen el significadode esta palabra porque no existe, al menos en el diccionario de la lengua española. Se me ocurrió hablar de varios temas con la plena conciencia de que el castellano es un idioma rico en su composición y vocabulario, lleno de modismos que nos muestran la cultura, historia y los valores de las comunidades de hispanoparlantes.
El significado que se me vino a la mente hace honor a la diversidad y riqueza del idioma, así que, con su permiso, le adjudiqué el siguiente: Temocracia, “La libertad de escoger un Tema sin cuestionamientos, censuras ni complejos”, ustedes disculpen si me fui hasta los extremos para sacar esta ocurrencia de término con el que voy al abordaje de varios temas que me resultan hilarantes o revelan la incomodidad o felicidad de quienes los protagonizan. Comencemos:
El muñeco cenando
Restaurante La Taberna del León en Ciudad de México, acompañado de mi esposa para disfrutar de una cena como las que acostumbrábamos hacer un par de veces al mes. Seleccionamos un lugar cercano a casa por el sur de la ciudad propiedad de la chef Mónica Patiño, que se dejaba ver paseando por el acogedor ambiente del restaurante.
Junto a nuestra mesa se sentó una pareja como de unos 35 años, me llamó la atención que la esposa cargara un muñeco de trapo como de un metro de alto más o menos y lo sentó en la silla de su mesa, pidió un menú y se lo puso enfrente. Después de unos minutos ordenaron las bebidas, le trajeron una naranjada. La señora ordenó de inmediato cubiertos para el supuesto niño y mirándolo como si le hablara, le sonreía. En la plática, la pareja también interactuaba con él. Trajeron los platillos incluyendo lo que supuestamente había ordenado el muñeco.
Así transcurrió la cena que nos desvió de la plática normal que acostumbrábamos y nos clavamos en el show de la mesa de enfrente con un supuesto niño sentado en la silla cenando con sus papás. El muñeco de la familia posiblemente obedecía a una recomendación del psiquiatra para darle vida a la pérdida de un hijo o algún ser querido, ahí queda.
Lucha libre
Viernes por la noche en la Arena Coliseo en los años setenta para ver la lucha de parejas entre Blue Demon y el Santo contra el Perro Aguayo y Huracán Ramírez.
Un ambiente de locura donde hombres y mujeres compartían cervezas y leperadas. Acompañado de mi socio que disfrutaba ver a la gente en su máxima expresión; de repente su cabeza se ve bañada de un liquido que no necesariamente era cerveza seguido de varias mentadas de madre, sería porque íbamos de traje aunque sin corbata y como los dos somos de pelo claro, nos llovió también el clásico insulto… “oooraleee pinches güeros fifís”.
Sí, fifís; el término no lo acuñó AMLO sino viene de lo más guarro del pueblo, no me quedó más remedio que reírme y seguir viendo el agarrón de los luchadores, mientras mi socio se limpiaba con su pañuelo el oloroso líquido de su cabeza. A mi lado, una señora como de unos 70 años que manejaba un vocabulario de carretonero, les gritaba a los esforzados luchadores todo su repertorio de malas palabras.
Para terminar rematamos en el puesto de tacos callejeros muertos de risa y prometimos regresar, pero con otro atuendo.
Las piernas de la clienta
Mi vida profesional estuvo llena de sobresaltos, momentos agradables y complicados, recuerdo uno de esos momentos incómodos en una junta con una clienta que venía de Italia a supervisar lo que estábamos haciendo para Amaretto Disaronno.
Una mujer radiante, bella, muy bella, inteligente y con un cuerpo impresionante igual que su minifalda. El creativo de la agencia Axel Sandoval, después de exponer la nueva campaña publicitaria, yo veía que se agachaba para recoger la pluma que en repetidas ocasiones se le caía, hasta que la clienta me ve directo y con un tono molesto, me dice en inglés: “Dile a tu creativo que si me quiere ver las piernas y los calzones me lo diga y no haga tanta maniobra estúpida”.
Acto seguido le pedí una disculpa y le dije al creativo que nos esperara en la recepción.
Cuando salimos, lo primero que me dijo fue: “No me vas a correr ¿verdad?”. No, no lo corrí.
La última y me voy
Para todos aquellos que piensan que con la corcholata presidenta las cosas van a cambiar y vamos a estar “a todo dar”, me permito recordarles que ella forma parte de un proyecto inventado por su jefe AMLO para perpetuar su poder como lo hizo el PRI por 70 años, con la diferencia que este hombre acabó con todo… y lo que le falta.
Bueno, ya terminé, ahí les dejo mi Temocracia hasta que nos amarren las manos y nos cierren la boca para no interferir en sus planes de devastación.— Mérida, Yucatán, 1 de julio de 2024
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
