Donde hay un dictador hay un bandido, de la misma manera en que, donde hay un comunista, hay un ladrón, un delincuente, un despreciable rufián amante de lo ajeno.
Castro, un tirano, un torturador que fusiló a sus opositores, persiguió, encarceló y desapareció a “quien pensara peligroso”, ese malvado dictador concentró simultáneamente en el puño de su mano al Poder Judicial, al Ejecutivo y al Legis- lativo, al igual que AMLO en México, al día de hoy.
Pues bien, el eterno asaltante del pueblo cubano, ese malhechor, siempre fue reconocido por el Mefistófeles tabasqueño, como “un visionario y un gigante…”.
Castro, un destacado comunista burgués, poseía residencias y fincas privadas, como Punto Cero, en las afueras de La Habana. Disfrutaba un equipo médico permanente en su isla privada en Cayo Piedra, además de su espectacular yate, el Aquarama II, utilizado para descansar y para recibir invitados extranjeros, a los que agasajaba con quesos, vinos y viandas importadas de Europa, en tanto mil agentes protegían su vida.
¡Orwell tenía razón al afirmar en la “Rebelión en la Granja”, que, “en el comunismo todos son iguales, pero algunos son más iguales que otros”, tal y como acontece en la nomenklatura retardataria morenista.
El comunismo fracasa porque niega la libertad individual, se extingue al agotarse el dinero de los demás, es incapaz de generar riqueza, destruye incentivos económicos, reprime la disidencia, sustituye la verdad por la propaganda, concentra el poder en una élite que decide con las armas en la mano qué, cuánto producir y a qué precio venderlo, si es que queda algo por producir.
Propone una supuesta igualdad en la que nadie es libre, en el entendido que toda revolución que sacrifica la libertad en nombre del pueblo, termina, como se ha dicho, destruyendo al pueblo en nombre de la revolución.
Los ahorros de una nación son los primeros en exportarse con el arribo de un tirano, seguidos por las víctimas, como el caso de Cuba y Venezuela, de donde ya se fugó, como pudo, una cuarta parte de la población: 2 millones, en el primer caso y 8, en el segundo.
En México, desde la llegada de la 4T al poder, en 7 años, ya registramos una sangrienta fuga de capitales por 500 mil millones de pesos. Es claro que a Trump no le haría la menor gracia la posibilidad de que 25 millones de mexicanos iniciaran la migración a EE.UU. de consolidarse la imposición de una dictadura comunista en su vecino del sur.
Un AMLO obnubilado y fanatizado con la ideología comunista no solo no construyó nuevas instituciones republicanas, sino que desapareció las existentes y nunca entendió que, para repartir riqueza, primero había que crearla, de ahí que, al regalar el ahorro de los mexicanos sin una eficiente estrategia financiera para reponerlo, más temprano que tarde se agotará el bienestar transitorio para darle cabida a otro desastre económico y social, propio de los embustes verborreicos.
Al convertirse el Estado en un botín y limitarse el crecimiento económico, como ocurre en México, quedará garantizado el bienestar solo para una minoría rapaz.
En ningún país comunista ha existido la igualdad económica entre gobernantes y gobernados. Solo los políticos y militares decididos a disfrutar, al costo que sea, un poder omnímodo, tienen acceso a privilegios, a bienes, a cuentas en divisas o en criptomonedas en paraísos fiscales, a autos de lujo, a escoltas y comidas importadas, tal y como ocurre en las élites de Morena, en comparación con el pueblo bueno marginado que utiliza a su antojo.
A pesar de la corrupción y de las desigualdades entre empresarios y obreros, el capitalismo, según se puede comprobar, ha rescatado a más personas de la pobreza que cualquier otro sistema inventado por el hombre.
El comunismo es el sistema favorito de los tiranos, pues se impone con el apoyo a las bayonetas sin consultar la opinión de los ciudadanos.
Nunca, ninguna nación votó a favor de la cancelación de sus libertades o de la supresión de sus creencias religiosas o de la desaparición de la propiedad privada, aspiraciones inherentes a todo ser humano.
¿Qué hacer para desenmascarar y extinguir a la burguesía comunista mexicana? Se trata de lograr que la pérfida 4T pierda la mayoría absoluta y la calificada en 2027, para poder recuperar el país que nos robaron ante nuestra inmovilidad, apatía y resignación suicidas.
www.fmartinmoreno.com
Escritor
