Una de las acciones más desagradables e inaceptables en el ser humano, es la de cometer o permitir que se cometan injusticias en contra de cualquier persona.
La injusticia existe porque hay quien tolera o avala esa práctica. Mirar hacia otro lado cuando vemos a alguien señalado sin la seguridad de su culpabilidad, ni es correcto ni aceptable.
Repudiable cuando el señalamiento por algún supuesto delito proviene desde la cúpula del poder. Asquerosamente repudiable sí, porque significa la fabricación de un delito hacia seres inocentes en algunos casos y con muy buena trayectoria laboral o también, personas de condición humilde utilizados como “chivos expiatorios”.
Personas que siendo inocentes y cumplen con sus deberes, son señaladas como responsables de un delito y exhibidas ante la opinión pública sin darles el beneficio de la duda. Un beneficio al que todo ser humano tiene derecho. No sorprende el que la culpa del descarrilamiento del Tren Interoceánico haya recaído en un humilde trabajador, el maquinista. ¿A quién más se podría exhibir sino al más débil?
Aunque no sorprende, sí indigna.
Una vez más los errores de quienes ostentan el poder y por ello se consideran intocables, los tiene que cargar un humilde mexicano, un trabajador —como hay tantos en nuestro país— que aún sin las condiciones de trabajo adecuadas y con las herramientas necesarias, realizan sus tareas al grado de exponer su propia integridad.
El accidente del tren, tarde o temprano iba a ocurrir. Los expertos, los que sí saben y conocen de estructuras ferroviarias y vagones ya están hablando. Gracias a Dios que aún queda gente honesta dispuesta a exponer sus ideas y hablar con conocimiento. Tal es el caso de grupos de expertos, profesionistas en ingeniería civil y logística de la Universidad Iberoamericana han dado su valiosa opinión al respecto.
Y créalo, pero además de contar con los conocimientos tan necesarios, preparación en ingeniería civil y ser verdaderos especialistas en el tema, se requiere un poco de sentido común para considerar que no solo se trató de la velocidad que llevaba el tren, sino todo lo que conlleva para su funcionamiento.
“Exceso de velocidad” dijo la Fiscal Ernestina Godoy, señalando al maquinista como responsable del percance. Así, de manera contundente leyó supuestamente lo que arrojaba la investigación.
¡Vaya fiscal que tenemos! ocultó datos importantes que aparecen en la investigación para proteger a los responsables del siniestro; individuos que están dentro del sistema político a los que no se desea tocar.
Los experimentos de la llamada Cuarta transformación han sido más que proyectos han costado muchísimo dinero a México y puesto en riesgo la ecología, la tranquilidad de los ciudadanos en la mayoría de los estados donde gobierna el crimen. El proyecto del Tren Interoceánico dejó mucho que desear y resultó ser una especie de “desecho ferroviario”
Vagones obsoletos, los trenes adquiridos ya eran chatarra porque López Obrador no quiso que se compraran nuevos; se utilizaron las mismas vías de la época de Porfirio Díaz y unos cuantos durmientes fueron renovados. No existía un sistema de alarma, así como tampoco cámaras ni radio.
Si no había velocímetro en la cabina del conductor ¿cómo saber a qué velocidad iba el tren? ¿Por qué culpar a un humilde trabajador? ¿Dónde están los verdaderos responsables de la tragedia?
Catorce muertos es el saldo de la tragedia en la Sierra de Oaxaca. Vidas humanas perdidas por la estupidez, el rencor y el capricho de un hombre que se ha sentido un dios pero no le teme al castigo Divino. Este es uno más de los proyectos desastrosos de un individuo malvado y traidor que inició la destrucción injusta de nuestro país. Destrucción que no fue capaz de detener la actual presidente porque prefirió continuar con el plan mezquino de López Obrador que actuar en beneficio de México y sus instituciones.
Más que planes que lleven beneficio a los mexicanos, han sido experimentos que han costado muchísimo dinero a México y puesto en riesgo la ecología con la construcción del Tren Maya, que expertos advierten de una tragedia a corto plazo si no se toman las medidas pertinentes.
Imperdonable que se ponga en riesgo la vida de seres humanos sin el menor remordimiento ante la tragedia; como imperdonable que se pretenda hacer pagar a inocentes por una culpa que no tienen.
¿Caerán los verdaderos responsables?
Periodista
