CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)
Semana de ambigüedades, cinismo y engaños que exhiben las debilidades del régimen y las redes de complicidad que lo sostienen. Las presiones internas y externas se intensifican, el estancamiento económico persiste, el déficit fiscal sigue creciendo y las demandas clientelistas no ceden. En ambos lados de la frontera se aproximan elecciones intermedias decisivas.
Donald Trump y Claudia Sheinbaum caen en los índices de popularidad y se encienden las alarmas. La desaprobación del belicoso populista del Norte alcanza el 61%, frente a un 37% de aprobación: el nivel más bajo de su segundo mandato. En México, Morning Consult confirma la tendencia negativa del gobierno morenista: más del 50% de la población ya lo reprueba.
Presiones crecientes y un incipiente despertar ciudadano —amplificado en las redes sociales— propician tropiezos y reculadas riesgosas. Ante el electorado, Trump necesita reforzar su imagen de negociador inflexible frente a “los enemigos del pueblo americano”. Ahora el blanco es Cuba, y México es una pieza clave, con el petróleo y el narcotráfico como ejes del conflicto.
La consolidación democrática en América Latina no es, desde luego, la prioridad de Donald Trump. Sí lo es la defensa de los intereses oligárquicos de su país. “Secuestra” a Nicolás Maduro, pero mantiene en Venezuela al aparato chavista que le resulta funcional a sus exigencias. Delcy Rodríguez es “una mujer maravillosa”, como ahora también lo es Claudia Sheinbaum.
Delcy y Claudia obedecen. Se doblan ante el imperio, aunque en el discurso sostengan la narrativa de soberanía e independencia. Para conservar la menguada estabilidad de sus gobiernos, ceden un día sí y el otro también. Las presiones trumpistas son constantes y el temor a un enfrentamiento abierto, evidente. A Trump le agrada que se postren ante su poder.
La fuerza del electorado de origen cubano, el petróleo y la supuesta lucha contra el narcotráfico —claves en estados estratégicos como Florida, Texas, California e Illinois— son ejes centrales de la estrategia republicana rumbo a las intermedias: urge conservar el control del Congreso, que se les escapa. No en balde se intensifican las presiones sobre el gobierno mexicano.
El morenismo luce desconcertado y actúa con torpeza. Se refugia en la ambigüedad para mantenerse a flote. Le horroriza el despertar ciudadano y Trump no le facilita el escenario. Asegura que apoyará a Cuba y que no habrá intervención militar de EE.UU. en México; al día siguiente, sin embargo, cancela envíos de petróleo a la isla y se exhibe el poder del FBI en el país.
En la antesala de la renegociación del T-MEC, Trump exige la entrega de líderes relevantes del narcotráfico. Se anuncia la detención del canadiense Ryan Wedding y el gobierno asegura que el peligroso narco se entregó. La prensa internacional informa que fue el FBI quien lo capturó en territorio mexicano; su abogado lo confirma y exhibe la simulación del gobierno.
PRESIÓN SOCIAL
La presión social también crece. El régimen se enfrenta a una opinión pública que desenmascara la falsa austeridad de la Suprema Corte y el cinismo con que se culpa a trabajadores por el accidente del Tren Interoceánico. La compra de lujosas camionetas queda al descubierto; el régimen asegura que “hubo ahorros”, pero tiene que recular. El costo político ya es alto.
Proteger a la familia López Obrador es prioritario; hacer lo contrario sería desastroso para el obradorato. Con descaro, se encubre a “Bobby” López Beltrán, corresponsable de las obras del Interoceánico, y se traslada la culpa a empleados que, ahora resulta, fueron impudentes en el manejo del ferrocarril. La prensa libre exhibe graves incongruencias de la Fiscalía federal.
En Yucatán, se exhiben la rapiña que se apodera del morenismo y la hipocresía institucionalizada que se afianza mediante un gobierno paralelo. Con el silencio cómplice del gobernador, el “clan de los moches” se sigue apropiando, sin freno, de contratos de obra pública. Crece la inconformidad empresarial contra el constructor Mario Millet Encalada y su testaferro Dafne López.
Gracias al periodismo independiente, afloran nuevas irregularidades, como los pagos opacos por las obras del inconcluso Hospital General de Ticul. Tampoco pasa inadvertida la red de complicidades en torno a Grupo Andrade, proveedor consentido de la 4T y propagandista de lujo a través de El Heraldo, convertido en vehículo de manipulación del régimen y sus secuaces.
RIESGOS SEVEROS
Al concluir enero, se confirma que 2026 pinta para ser un año particularmente complicado. Durante la semana, instituciones financieras volvieron a alertar sobre riesgos severos. Bank of America señaló que el estancamiento de la economía mexicana “ya es crónico” y lo atribuyó, en buena medida, a la caída de la productividad provocada por la debilidad institucional.
Para esta región del país, el Instituto Mexicano para la Competitividad anticipa un panorama sombrío. Con una calificación de 34.19 sobre 100, identifica en la región Maya —Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán— serios obstáculos para atraer inversión y sostener el crecimiento, pese a las magnas e improductivas obras del Tren Maya y el Interoceánico.
Al régimen le aterra el despertar ciudadano; de ahí la ambigüedad, el cinismo y el engaño. Las elecciones de 2027 son un objetivo claro —urge conservar las falsas mayorías calificadas— y una ciudadanía informada, conectada y crítica representa un riesgo mayor. Ante la disyuntiva entre adaptarse a la transparencia o radicalizar el control, la segunda parece ganar terreno.
Cuando el poder teme a la ciudadanía, suele optar por el control, no por la corrección. Donde hay claridad, hay límites; ahí el abuso no prospera. El engaño permite gobernar sin responsabilidad. El incipiente despertar cívico de esta semana siembra esperanzas y recuerda que ningún poder es absoluto cuando el ciudadano toma conciencia y actúa.— Mérida, Yucatán
direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx(https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia
