El yancotín o saltón picudo. En Mérida se le puede ver en postes
El yancotín o saltón picudo. En Mérida se le puede ver en postes

En las grietas de albarradas antiguas, muros de piedra y los sotobosques más densos de Yucatán, habita una de las aves más discretas y fascinantes del territorio peninsular: el saltón picudo (“Ramphocaenus melanurus”), también conocido localmente como pájaro albarradero o yancotín en maya, por su frecuente presencia en estructuras pétreas y vegetación baja.

Esta especie, que figura en la lista oficial de aves de México como “saltón picudo” con estado de conservación “preocupación menor” según la base de datos de biodiversidad nacional, se distribuye de forma amplia desde el sur de México hasta el sureste de Brasil y norte de Bolivia, extendiéndose por Centroamérica y varios países sudamericanos.

El nombre de yancotín, como se le conoce en los pueblos de Yucatán, se derivaría de las palabras mayas yaam, concavidad o espacio entre dos cosas, y koot, albarrada, donde busca alimento desplazándose a saltitos.

Es un paseriforme (ave cantora) de pequeño tamaño —alrededor de 12 a 13 centímetros de longitud y menos de 11 gramos de peso— con plumaje discreto en tonos oliva, canela y pardo, que le permite camuflarse fácilmente entre la vegetación y los muros de piedra donde busca alimento.

“Bichero”

Equipado con un pico largo y delicado, esta ave se alimenta principalmente de insectos y pequeñas arañas, explorando con precisión las grietas, racimos de plantas trepadoras y la vegetación espesa donde se refugia y se desplaza frecuentemente.

A diferencia de muchas aves que se posan en ramas altas, el yancotín suele menear su cola erguida y moverse de forma activa en niveles bajos de vegetación o sobre muros cubiertos de musgo y huellas de líquenes, lo que le ha valido su nombre popular de “pájaro albarradero” entre observadores y pobladores locales.

Aunque no existen estimaciones cuantitativas amplias de su población específica dentro del estado, la presencia del saltón picudo está bien documentada en registros biológicos de la península de Yucatán incluyendo listados de especies observadas en ambientes naturales y zonas suburbanas con vegetación remanente.

Su hábitat preferido, la espesura del monte, se ve cada vez más fragmentado por actividades humanas, como la expansión agrícola, el desarrollo urbanístico y el uso intensivo de agroquímicos que reducen la disponibilidad de insectos, su principal fuente de alimento.

Aunque clasificado como de riesgo bajo a nivel global, el saltón picudo —al igual que otras aves pequeñas y especializadas— resulta vulnerable a la pérdida de hábitat y la degradación ecológica. La conversión de selvas a potreros o parcelas agrícolas, el uso de plaguicidas que reducen la diversidad de insectos y la fragmentación de los bosques marginales comprometen sus nichos ecológicos y su capacidad de supervivencia a largo plazo.

La conservación de esta especie, modesta en tamaño pero significativa en su papel de controladora natural de pequeños invertebrados, depende de estrategias que promuevan la protección de sotobosques, albarradas y vegetación nativa, así como de prácticas agrícolas sustentables que reduzcan el impacto de químicos tóxicos en los ecosistemas.

Hipólito Pacheco Perera es Licenciado en Gastronomía.Tiene 29 años de experiencia en el periodismo. En 2019 se incorporó en una segunda etapa a Grupo Megamedia. Sus temas de especialidad son relacionados con las comunidades de interior del Estado, gobierno y política.