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CIUDAD DE MÉXICO (Notimex).— La rivalidad que se creó entre los intérpretes rocanroleros de las décadas de 1960 y 1970 fue a causa de la radio, pues entre ellos siempre hubo una buena relación, aseguró Angélica María.

“Nunca nos vimos como competencia, cada quien tenía a su público y yo no tuve rivalidad con nadie. La rivalidad se creaba entre la gente de la radio porque empezaban a decir si éste o la otra tenía mejor voz que el otro, o que si había llenado el lugar y la otra no”, recordó.

Pero entre Enrique Guzmán, Julissa, César Costa, Benny Ibarra y Roberto Jordán siempre existió el gusto por verse y salir a convivir el poco tiempo que tuvieran libre entre sus numerosas ocupaciones.

“Mi madre me decía que hiciera las cosas lo mejor que pudiera y eso hice. Me dijo: ‘Si sabes cantar, bailar y actuar, hazlo y hazlo bien’, por eso nunca envidié a nadie y fui amiga de todo el mundo. Hay gente a la que no le gustaba tener amigos, pero a mí sí. A mis compañeros los quiero, los admiro y los apoyo”, compartió.

Por ello es que emocionada espera el 9 de agosto para volverlos a ver, pues al lado de los citados se presentará en el Auditorio Nacional en el espectáculo “Los Grandes del Rock”.

“Siempre es agradable reunirte con los amigos de tantos años. Con Roberto he trabajado más tiempo, pero a Julissa y Benny Ibarra dejé de verlos, tenía años sin saber de ellos y cuando nos reencontramos fue tan agradable charlar. Con Enrique y César es otra cosa, últimamente nos vemos más veces, existe cariño, respeto y admiración de parte de todos hacia todos”, dijo la cantante.

Angélica María confiesa que hubiera querido convivir más con sus contemporáneos, pero no tenían tiempo.

“Éramos muy jóvenes y estábamos en nuestra mayor gloria, le trabajábamos día con día para ganar nuestro lugar. Las promociones que hacíamos eran de locos porque íbamos de estación a estación. Además, hacíamos, teatro, cine televisión, giras de conciertos y discos, ¿a qué hora para convivir?”.

Ahora es que Angélica María procura llegar a tiempo a su llamado para charlar con sus compañeros antes de entrar a escena y, sí, aprovechan para recordar el ayer y hablar del presente.

“Con Roberto Jordán hice la película ‘El Premio Nobel del amor’ (1972), fue una historia muy simpática y él estaba adorable. Al público le emocionará vernos a todos. Los viejitos van a recordar y los jóvenes irán a ver a los viejitos. Bueno, hasta los niños van y los hemos visto cantar todos los temas.

“Eso es lo más bonito de todo porque ya llegamos a nuevas generaciones que les gusta brincolear y a roncanrolear con nosotros, lo cual es estupendo, nos llena de fortaleza y felicidad. Mientras el público lo quiera y la salud nos lo permita, aquí estaremos cantándoles”.

Hace unos días, Angélica María se presentó en La Shorts Fest, de Los Ángeles, California, para dar a conocer el cortometraje “Connie + Consuelo”, que estelarizó al lado de Christina Pickles, bajo la dirección de Paul Becker.

“Son dos mujeres en busca de su nieta. Tuve que hablar en inglés, lo cual se me dificulta mucho. Acepté el proyecto porque me pareció de calidad y eso es lo que siempre le he dado a mis seguidores. Sin embargo, no pierdo la esperanza de que me hablen de nuevo en cine o televisión para hacer algo bueno, porque sí me interesa trabajar”.

Amigas

Angélica María recordó que en su época de juventud Julissa y ella se frecuentaban para comer en un restaurante de la Zona Rosa en Ciudad de México. “En aquel tiempo, la Zona Rosa era padrísima y preciosa, ahí se reunían los intelectuales y era brutal porque te topabas con muchos amigos”.

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